
Es necesario tener una profesión
Emmanuel Pérez es un joven que busca superarse a través de sus estudios
Por Emmanuel Pérez
Desde pequeño las palabras de mi mamá han sido, “mijo, estudia lo que tú quieras, pero estudia algo”. Ahora, a mis 18 años de edad, eso es lo que intento hacer. Este año comienzo mi segundo semestre en el Colegio Comunitario de Aurora, concentrándome en Ciencias Sociales y Computación. Soy uno de los 14 millones de estudiantes universitarios en los Estado Unidos. ¿Pero por qué lo hacemos? ¿Por qué seguimos estudiando?
Antes de que cualquier estudiante se pregunte dónde y qué va a estudiar, se tiene que preguntar el por qué quiere estudiar. Las presiones de un estudio superior no son nada fáciles. Sabiendo que el examen que estás a punto de tomar decidirá si pasas la clase o no, pone en jaque a cualquiera. Cursos en el colegio requieren de esfuerzo. No es como en los buenos días de la primaria que simplemente con asistir y participar en la clase regularmente era suficiente.
Una vez superados los obstáculos académicos, llega el lado financiero de una educación colegial. Como estudiante de tiempo completo, en promedio, un año escolar cuesta 35 mil dólares. Sólo en un mundo perfecto cada estudiante obtendría una beca completa y toda la ayuda del mundo para poder ir a la universidad. La triste realidad es que no todos los estudiantes reciben la ayuda necesaria para avanzar en sus estudios. La mayoría tiene que estudiar y trabajar para pagar sus estudios. Entonces en combinación con el costo y otros obstáculos que la vida tiene; muchos jóvenes no buscan seguir estudiando y algunos de los valientes que siguen sus estudios, se quedan en el camino.
El poder de una educación más allá de la preparatoria se logra con sacrificios. Pero ahora vamos hacia el otro lado de la situación. Todo el mundo sabe que los trabajos con los salarios más altos requieren de algún tipo de educación formal.
Algunos trabajos sólo requieren un estudio básico que puede ser brindado por los 11 años de escuela que son obligados por las leyes. Otros trabajos sólo requieren de una práctica técnica que puede ser provista por alguien con experiencia o también con un certificado técnico de sólo dos años. Todo depende de lo que quieras terminar haciendo, cuánto tiempo y esfuerzo quieras invertir en tu educación, y cómo quisieras vivir por el resto de tu vida.
En el 2002, la Oficina del Censo de los Estados Unidos publicó un documento titulado “La Gran Recompensa”. En esta publicación la oficina dice que alguien con solo haber terminado la preparatoria y trabajando tiempo completo por toda su vida, tendría una suma de ingreso de un millón de dólares. Una persona con un título, trabajando lo mismo, tendría una suma de ingreso de más de 2 millones de dólares. Alguien con un título profesional, tendría una suma que superaría los 4 millones de dólares. Si hacemos el cálculo, aún con un costo de treinta y cinco mil dólares al año por 4 años, más el esfuerzo y los obstáculos que se tienen que superar, una educación superior multiplica la inversión – varias veces.
Pongámonos a pensar cuál es la diferencia entre un millón de dólares y dos millones de dólares. Serían el doble de vacaciones, el doble de juguetitos, y bueno por supuesto, el doble en impuestos. Todos estaríamos de acuerdo que un mayor ingreso traería consigo más estabilidad financiera, la cual traería una vida con “menos” preocupaciones.
Tampoco hay que confundirnos y pensar que sin un título la vida será oscura y llena de problemas. Estoy seguro de que existen personas que han logrado el éxito de su vida sin tal título. ¿Entonces, es necesario un título universitario? Depende, porque desde luego no hay que pensar que vivimos en un mundo perfecto. La economía es un sube y baja y en tiempos como estos puede ser difícil encontrar trabajo o mantener tu trabajo. Un título pudiera ser la diferencia entre los empleados y los desempleados. Preguntémonos de nuevo el por qué estudiamos. ¿Vale la pena?
En lo personal, los beneficios monetarios de una educación son sólo secundarios. Lo más importante para mí es el conocimiento. Lo que aprendes en esos años de estudio es lo importante. El estudiar, no sólo nos abre una infinidad de puertas sino también nos quita la ignorancia. Cada generación enfrenta problemas nuevos que son aún más difíciles de vencer. Al igual, cada generación tiene la responsabilidad de combatir esos problemas. Ya sean problemas políticos, económicos, sociales, ecológicos, o tecnológicos, tienes que tener el conocimiento, estudio, e inteligencia para reconocer y luego resolver el problema. Lamentablemente nuestra generación no valora la importancia de una buena educación.
Albert Einstein definió la locura como la creencia en que haciendo lo mismo una y otra vez te dará un resultado diferente. Tenemos entonces que pararnos de donde estamos sentados y hacer algo – estudiar. Tu estudio no sólo lo necesitas tú. Tu estudio no sólo lo necesita tu comunidad. Tu estudio lo necesita nuestro mundo. Lo importante no es dónde vas a estudiar o que vas a estudiar. Lo que importa es que estudies algo y que lo uses para bien.