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Toda vocación es un regalo de Dios
Historia de un futuro sacerdote al servicio de la Iglesia con la gracia de Dios
Por Miguel Angel Enriquez
Miguel Ángel Enriquez es de Guadalajara, México, y hace 5 años vino a Denver a continuar sus estudios en el Seminario Saint John Maria Vianney en donde se prepara para ser sacerdote. Dentro de poco Miguel Ángel será ordenado diácono y así iniciará el proceso final para su ordenación sacerdotal. A menos de un mes de este importante paso, el joven seminarista comparte con nosotros su experiencia durante estos años en Denver así como la historia de su vocación
Para mi la vocación es "un Regalo y un Misterio" como lo decía el Papa Juan Pablo II. Un regalo porque viene de lo alto y Dios se lo regala a quien Él quiere. Un misterio porque Dios es el que ha llevado mi vida y guiado mi vocación sin saber yo muchas veces a donde voy, pero con la confianza que Dios no se equivoca y me da lo que Él sabe que necesito.
Diría que mi inquietud al sacerdocio empezó cuando yo era un adolescente. Esta historia vocacional inició cuando estando en la secundaria, mi hermano me invitó a participar de un retiro de jóvenes. Yo no quería ir pues para mi eso era muy aburrido, pero Dios se valió de todo y de todos para hacer su trabajo. Acepté ir al retiro ante la insistencia de mi hermano, quien en ese momento estaba en un gran proceso de conversión. Jamás imaginé que este retiro daría un cambio total a mi vida, ya que después de este, mi párroco me invitó a ser monaguillo. Estando en el grupo de jóvenes y sirviendo como monaguillo me empecé a involucrar más en las actividades de mi parroquia. Así comencé a interesarme más y más en servir a la Iglesia.
Sin tener muy claro eso de la vocación me aventuré a entrar al seminario de Guadalajara, México al terminar la secundaria, pues dentro de mí había algo que me decía que esto era lo mío. Estando en el seminario empecé a darme cuenta que esto iba en serio. Cada día que pasaba confirmaba más y más mi vocación, durante este tiempo todo era un proceso de aprendizaje y discernimiento- para eso es el seminario, un periodo de discernimiento y crecimiento humano y espiritual. Después de unos años de formación en Guadalajara, empecé a sentir el llamado misionero de venir a Estados Unidos. Sacerdotes de varios seminarios de Estados Unidos van cada año a Guadalajara a invitar a seminaristas a venir a servir aquí. Yo hablé de esta inquietud con mi director espiritual y mi formador. Sin embargo él me aconsejó que terminara mis estudios de filosofía antes de tomar una decisión. Al terminar mis estudios de filosofía esa inquietud continuaba en mi corazón y lo percibía como un llamado de Dios que se hacía cada vez más fuerte, así que volví a hablar con mi formador y director espiritual y aquí estoy.
Al venir a Denver lo primero que hice fue estudiar inglés, pues las clases son en ese idioma. Después hice un año de espiritualidad, donde estudié más a fondo los documentos y enseñanzas de la Iglesia.
Durante mis años como seminarista he tenido diferentes experiencias trabajando con las vocaciones, hospitales y en la enseñanza y he tenido la oportunidad de ayudar en el apostolado de parroquias como San Pío X en Aurora y San Agustín en Brighton.
Ahora con los años puedo ver cómo Dios se valió de mi hermano para así dar inicio a la más grande aventura que he tenido en la vida, la de dar a Dios mi vida para que El la guíe conforme a su voluntad.
Quiero también compartirles con gran alegría que este verano terminé mis estudios teológicos y voy a ser ordenado diácono el 27 de septiembre. Para mí este es un paso muy importante en mi vida. Para ello le pido a Dios que me ayude a ser fiel a Él y a la Iglesia en mi vocación como sacerdote. Mi deseo más profundo es ser un sacerdote al servicio de la Iglesia ayudado con la gracia de Dios y María Santísima a quien he consagrado mi vocación y mi ministerio sacerdotal.
Les pido a todos que me acompañen con sus oraciones, ya que tendré un retiro espiritual de una semana antes de mi ordenación diaconal. Pidan por mí para que Dios me de lo que necesito para servir a su gente de la mejor manera.
Invito a todos aquellos y aquellas que sientan la inquietud de consagrarse a Dios a no tener miedo pues "vale la pena consagrarse a Dios y al servicio de su iglesia". Si tienen alguna inquietud no duden en comunicarse a la oficina de vocaciones de la Arquidiócesis o pidan informes en sus parroquias.
La ordenación diaconal será el 27 de septiembre a las 10:00 a.m. en la Basílica Catedral Immaculate Conception. Todos están invitados.
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