Servir a Cristo es para Julio una acción de gracias
“Sirvo al Señor con mucha alegría porque al lado de Él todo es mejor”, comparte el líder hispano
Julio Herrera, nació en Miguel Auza, Zacatecas, México y llegó a Denver hace más de diez años junto con su familia. Es miembro activo de la parroquia St. William, Fort Lupton, y forma parte de la comunidad Cristo y Yo, en donde sirve en el equipo de formación. Su servicio generoso y dinámico en diferentes ministerios dentro de su parroquia y la arquidiócesis de Denver serán reconocidos este mes en la premiación Arzobispo José Gomez que el Centro San Juan Diego organiza cada año. Julio, ganador del premio de Liderazgo Pastoral comparte con nosotros su amor y gratitud al Señor, motivación principal de su entrega.
Por Lara Montoya

Hace diez años Julio emprendió la aventura de buscar un nuevo horizonte y oportunidades para él y su familia, es así como llegó a esta ciudad junto a su esposa Minerva y sus tres hijos Julio, Valeria y Manuel. Sin embargo Julio nunca se imaginó que lo que le esperaba en Denver, no era necesariamente la realización del “sueño americano”, acá no encontró tesoros materiales, sino aquel tesoro por el que vale la pena venderlo todo.
Siete años atrás, nos cuenta el líder hispano, cuándo su matrimonio pasaba por un momento crítico- su esposa y él estaban a punto de separarse- fueron invitados a un retiro que organizaba la comunidad de Cristo y yo en la iglesia de Saint William en Fort Lupton, “asistimos mi esposa y yo porque mis hijos iban ha hacer su primera comunión, comenta Julio, además pensé que esto podía ser un último recurso para salvar mi matrimonio. La experiencia vivida en ese retiro me hizo recordar cuando trabajaba en el grupo de jóvenes en mi pueblo en México, y me motivó de nuevo para seguir trabajando para el Señor”.
A partir de este retiro Julio experimentó un cambio muy grande en su vida y en su familia, su esposa y él se involucraron con la comunidad de Cristo y yo y empezaron a ser miembros activos de su parroquia. Sus hijos, motivados por el ejemplo de sus padres, se integraron también a la vida de St. William.
Actualmente Julio ayuda en la formación de los padres de los niños del catecismo en la parroquia, es parte del consejo pastoral de St. William y de los Caballeros de Colón, es lector y ministro de la Eucaristía y ayuda también en otras parroquias y en el Centro San Juan Diego dando el taller de predicación. Dentro de la comunidad de Cristo y yo es coordinador de formación en St. William. Minerva sirve también en la comunidad de Cristo y yo y es catequista y la han invitado a compartir temas en retiros en varias oportunidades, sus hijos están involucrados en el grupo de jóvenes y en el coro de St. William.
“Antes de ese retiro, comparte Julio, éramos como un barco a la deriva, el habernos acercado a la Iglesia nos ha dado un nuevo rumbo y nos ha unido mucho”, y continúa diciendo, “la vida al lado del Señor para mi ha sido una experiencia que sobre todo me ha dado esperanza y confianza, el llegó a mi historia para prepararme contra la batalla más dura de mi vida, que fue la de enfrentar el cáncer, del cual gracias a Dios he podido salir adelante y estoy agradecido con Él por haber llegado antes que la enfermedad”, nos cuenta Julio.
La enfermedad de Julio ha acercado a la familia Herrera mucho más al Señor Jesús y les ha dado una importante lección: “la búsqueda de Dios, dice el líder, debe ser una constante en nuestras vidas porque nunca sabemos lo que vendrá por delante”.