“Proyecto Gabriel” un servicio de amor solidario por el más indefenso
En Denver se cuenta con una Casa Gabriel donde se ofrecen diversos tipos de ayuda
Por Rossana Goñi

El Proyecto Gabriel es un servicio a nivel espiritual, emocional y material a madres embarazadas o con niños recién nacidos que estén pasando por situaciones difíciles. El proyecto está bajo la Oficina de Respeto a la Vida de la Arquidiócesis de Denver, dirigida por la Sra. Mimi Eckstein.
En este mes en el que en Estados Unidos se celebra el valor de la vida, “El Pueblo Católico” entrevistó a la joven Alexandra Vitervo de 22 años. Ella es una joven activa voluntaria en la Casa Gabriel, lugar donde se ofrecen los servicios del proyecto bajo el mismo nombre. Alexandra, quien es originaria de Chihuahua (México), desde Diciembre de 2009 empezó a donar sus dones y talentos al servicio de madres jóvenes que asisten a la Casa Gabriel.
Más adelante nos explica un poco sobre este hermoso servicio a favor de la vida y luego ofrece su testimonio.
EPC: ¿Cuál es la misión y objetivo del Proyecto Gabriel? ¿Por qué el nombre Gabriel?
Alexandra: La misión del Proyecto Gabriel es ayudar a madres que tengan algún tipo de necesidad, ya sea por un embarazo y / o tengan niños pequeños. El Proyecto Gabriel cree en un mensaje de esperanza y amor en el que el bebé es un regalo de Dios, a pesar de las circunstancias difíciles. El Proyecto Gabriel quiere mostrar el amor de Jesucristo dando ayuda a las madres que, no importando cual sea su religión o pasado, se encuentran en necesidad de apoyo emocional ó material para el bebé. El nombre Gabriel viene del Arcángel Gabriel que le anunció a María la Buena Nueva sobre el Niño Jesús.
EPC: Existe una Casa Gabriel en Denver. ¿Qué tipo de servicios ofrecen ustedes allí?
Alexandra: La Casa Gabriel ofrece: ropa de bebé, ropa de maternidad, shampoo para bebé y madres, mantas, biberones, fórmula y otras necesidades del bebé. La casa está abierta los miércoles y viernes de 9:00 am a 3:00 pm, con voluntarios entrenados llamados “ángeles” que han encontrado en este ministerio una pasión en sus vidas.
Así como existe la ayuda material, la casa tiene como objetivo ofrecer un ambiente acogedor, con un área de juegos para los más pequeños que está cuidadosamente decorada con una sensación de hogar. Todos los elementos disponibles en la Casa de Gabriel son donados por la comunidad.
Los ángeles voluntarios, todas mujeres en la casa, ofrecen su amistad y apoyo emocional, y están felices de sentarse con la mamá y ayudar a encontrar otros recursos o simplemente escuchar.
EPC: ¿En tu experiencia has visto que el servicio a la comunidad hispana ha crecido?
Alexandra: La mayoría de las madres que han estado viniendo a la Casa Gabriel han sido de origen hispano. La Casa ha experimentado un crecimiento constante de madres que acuden ahí desde que se abrió. Llegan a ser hasta 30 madres en un día.
EPC: ¿Por qué crees que esto está ocurriendo y en qué zonas es más necesario?
Alexandra: Las mamás vienen de situaciones difíciles como la violencia doméstica y las dificultades de ser una madre soltera. Muchas madres hablan de haber perdido su empleo o el de sus esposos. Además de tener problemas para encontrar otro trabajo -debido a la disminución de éstos- tienen la desventaja adicional de no contar con ningún estado jurídico.
EPC: ¿Quién puede ser voluntario en el Proyecto Gabriel? ¿Cuáles son los requisitos?
Alexandra: Para ser voluntaria del Proyecto Gabriel se requiere una formación de dos sesiones de entrenamiento los sábados, que al mismo tiempo son informativas e interactivas.
EPC: ¿Hay algo más que quisieras añadir que creas importante que la comunidad hispana conozca?
Alexandra: La Casa de Gabriel recibe a todas las madres de cualquier nacionalidad, raza, religión, estatus legal, etc. con los brazos abiertos. Toda información es confidencial y no tiene ningún efecto sobre la ayuda ofrecida.
Por último, que Dios los ama mucho, y no deben tener miedo porque no están solas, Dios proveerá para ellos y para los bebés que Él ha enviado.
Alexandra comparte su testimonio como voluntaria en la Casa Gabriel
EPC: ¿Cuándo y por qué decidiste ser voluntaria en el Proyecto Gabriel?
Alexandra: Yo empecé a trabajar en la Casa Gabriel en Diciembre del 2009, tomando mi entrenamiento en Octubre 2009. Escuche por primera vez sobre el Proyecto Gabriel por medio de mi Parroquia St. James. La razón por la que decidí ser parte de este ministerio es porque sentí un llamado en mi corazón de parte de Dios. La segunda razón es porque –hasta donde yo recuerdo- en mi escuela no nos enseñaban la importancia de la vida; al contrario, es más, lo que yo aprendí fue que todo es relativo y que es nuestra decisión lo que hacemos con nuestro cuerpo.
Es una confusión enorme lo que nos vende el mundo, y hasta caminando por el Campus recuerdo que llegué a pensar que tal vez no era tan malo lo del aborto. Ahora que conozco a Dios me duele mi ceguera y el pensar que me haya conformado con haber pensado eso. Un bebé no es un objeto ni algo que nos pertenece, es una vida que le pertenece a Dios. Si las madres que quieren tener a sus bebés buscan ayuda para sacar a sus niños adelante, yo quiero poder ser parte de eso.
EPC: Cuéntanos de tu experiencia al ayudar a mujeres latinas.
Alexandra: Mi experiencia ayudando a la comunidad Latina es bonita porque es mi comunidad. La facilidad de comunicarnos porque hablamos español es vital para formar una relación y entender mejor sus necesidades. Más que sólo dar cositas de bebé, queremos dar apoyo y un mensaje de amor y esperanza.
EPC: ¿Cuál ha sido el momento más bonito que has tenido sirviendo en la Casa Gabriel?
Alexandra: La cosa mas hermosa que me ha tocado vivir en la Casa Gabriel es compartir con mamás embarazadas su alegría y su barriguita, y luego llegan con sus bebés en mano y podemos ver esos regalitos de Dios ir creciendo.
EPC: ¿Hay necesidad de más ayuda de voluntarias hispanas? ¿Te gustaría invitarlas a través del periódico? ¿Cuáles son los requisitos?
Alexandra: Sí, me encantaría invitar a la comunidad Hispana ayudar en la Casa Gabriel (proyecto), ya que la mayoría de madres que llegan a la Casa son latinas y muchas no hablan inglés. Es difícil comunicarse y necesitamos voluntarios que hablen español. Todas las mujeres voluntarias ponen un gran esfuerzo en aprender español y toma tiempo en hacerlo. Es importante que la comunidad Hispana también nos hagamos presentes en esta bonita causa, que es apoyar a nuestras mamás latinas a proteger a sus bebés.