«Ex umbris et imaginibus in veritatem», Beato Cardenal Newman
De las sombras y las imágenes a la Verdad
Por Mariana De Lama
Durante un viaje sin precedentes, en el cual despertó el profundo fervor religioso y cristiano de una hasta entonces adormecida y hostil Gran Bretaña, Benedicto XVI beatificó al Cardenal John Henry Newman, siendo esta ceremonia uno de los eventos más esperados de su visita, el cual generaría una expectativa inclusive mayor que el encuentro del Santo Padre con la Reina Isabel II, mayor aún que su visita al Parlamento inglés, donde fue escuchado por el actual primer ministro y miembros del gobierno figurando como uno de los invitados especiales Margaret Tatcher quien gobernara el Reino Unido durante toda la década de los años ochenta.
Es importante señalar que durante sus casi seis años de pontificado, Benedicto XVI no había precedido hasta ahora una ceremonia de beatificación, reservándose para sí las ceremonias de canonización las cuales se celebran cuando se le reconoce al Beato que la manera en como alcanzó la santidad es modelo para el mundo entero. Surge entonces una pregunta: ¿Quien es John Henry Newman?
John Henry Newman nace en la ciudad de Londres el 21 de febrero de 1801, en el seno de una familia numerosa siendo el primero de seis hijos. Desde muy temprana edad, tuvo una educación muy exigente lo cual más adelante marcaría su aproximación al estudio y al conocimiento.
Una vez concluídos sus estudios iniciales, ingresa a la prestigiosa Universidad de Oxford para estudiar teología. Con sólo 23 años es ordenado presbítero de la iglesia anglicana, de la cual será un miembro ilustre hasta el año 1845, en el que realiza su ingreso a la Iglesia Católica.
A partir del año 1816 John Henry Newman como parte de sus estudios universitarios empezará a profundizar en los Padres de la Iglesia. Los Padres de la Iglesia son aquellos hombres de fe que vivieron en épocas muy cercanas al Señor Jesús, a los Apóstoles y a los discípulos de éstos, tuvieron una reconocida santidad de vida. A través de sus reflexiones y meditaciones hechas oración es que hoy día podemos conocer de manera sólida y veraz las enseñanzas de la Revelación, la cual alcanza su culmen con la Encarnación del Señor Jesús en la historia. Será la lectura atenta y contínua de los Padres lo que llevará a Newman a darse cuenta que la única Iglesia fundada por Cristo es la Iglesia Católica.
La popularidad y prestigio de la que gozaba John Henry Newman se debía a su vez al ser él un miembro sobresaliente del denominado “Movimiento de Oxford”, grupo de intelectuales que buscaban encontrar en el estudio de las fuentes de la enseñanza cristiana el fundamento que evidenciase que la iglesia anglicana era la misma Iglesia fundada por Cristo. No podemos olvidar que la iglesia anglicana “nace” en el siglo XVI cuando el rey Enrique VIII decide separarse de la Iglesia ante la negativa del Papa Clemente VII a anular su matrimonio con Catalina de Aragón. Es necesario resaltar este triste episodio por dos razones: primero, para entender el por qué de la ruptura con Roma; y segundo, para resaltar la sacramentalidad del matrimonio. La Iglesia antes de desobedecer los mandatos del Señor declarando nulo un matrimonio que no lo era, tuvo que ver separarse de su seno a una nación entera.
Su conversión a la Iglesia Católica
Esta situación de ruptura mantenida durante siglos llevó a que sean muy mal vistos quienes pertenecían a la Iglesia Católica por lo que, cuando Newman toma la decisión de entrar en la Iglesia no sólo estaba cambiando “simplemente de religión” sino que estaba dejándolo todo: prestigio, fortuna, reconocimiento, trabajo y hasta grandes amistades.
Estamos ante un testimonio de encuentro con quien es el Camino, la Verdad y la Vida, tal y como lo explicita Benedicto XVI durante la vigilia de oración preparatoria a la Misa de beatificación:
“He aquí la primera lección que podemos aprender de su vida: en nuestros días, cuando un relativismo intelectual y moral amenaza con minar la base misma de nuestra sociedad, Newman nos recuerda que, como hombres y mujeres a imagen y semejanza de Dios, fuimos creados para conocer la verdad, y encontrar en esta verdad nuestra libertad última y el cumplimiento de nuestras aspiraciones humanas más profundas. En una palabra, estamos destinados a conocer a Cristo, que es “el camino, y la verdad, y la vida” (Jn 14,6).
La vida de Newman nos enseña también que la pasión por la verdad, la honestidad intelectual y la auténtica conversión son costosas. No podemos guardar para nosotros mismos la verdad que nos hace libres; hay que dar testimonio de ella, que pide ser escuchada, y al final su poder de convicción proviene de sí misma y no de la elocuencia humana o de los argumentos que la expongan. No lejos de aquí, en Tyburn, un gran número de hermanos y hermanas nuestros murieron por la fe. Su testimonio de fidelidad hasta el final fue más poderoso que las palabras inspiradas que muchos de ellos pronunciaron antes de entregar todo al Señor. En nuestro tiempo, el precio que hay que pagar por la fidelidad al Evangelio ya no es ser ahorcado, descoyuntado y descuartizado, pero a menudo implica ser excluido, ridiculizado o parodiado. Y, sin embargo, la Iglesia no puede sustraerse a la misión de anunciar a Cristo y su Evangelio como verdad salvadora, fuente de nuestra felicidad definitiva como individuos y fundamento de una sociedad justa y humana.
Por último, Newman nos enseña que si hemos aceptado la verdad de Cristo y nos hemos comprometido con él, no puede haber separación entre lo que creemos y lo que vivimos. Cada uno de nuestros pensamientos, palabras y obras deben buscar la gloria de Dios y la extensión de su Reino.”
Su camino de santidad
Los santos son los mejores aliados con los que contamos para alcanzar nuestra propia santidad. En la vida de John Henry Newman sobresale uno en particular: San Felipe Neri,el apóstol de Roma,contemporáneo a San Ignacio de Loyola, San Carlos Borromeo y muchos otros santos. San Felipe Neri era conocido por su gran corazón, su profunda alegría y por vivir a plenitud la caridad fraterna; será él quien inspire al Cardenal inglés a vivir su vida cristiana con el mismo ardor, amor y sencillez, él mismo pedirá su intercesión para tener siempre buen ánimo, y no estar triste sino alegre, inclusive cuando las situaciones se presentasen difíciles.
El Beato Cardenal Newman poseía un corazón muy noble y una gran fineza espiritual, cualidades que no lo exoneraban de las luchas cotidianas a las que todos estamos expuestos, de manera especial a aquellas que provienen del proprio carácter. Él debió purificar y convertir día a día su gran sensibilidad que lo llevaba a ser una persona aparentemente vulnerable y suceptible así como al tener que despojarse de la tendencia de incurrir en discuciones sutiles -defecto común a muchos intelectuales- , evidenciando que la santidad no está reservada para personas carentes de defectos sino más bien es una realidad posible para todos aquellos que deciden cooperar activamente con la gracia que Dios nos concede, dejando que sea Él mismo quien nos transforme.
En 1889 después de muchos años de servicio abnegado y fecundo, el Papa León XIII lo eleva al rango de Cardenal de la Iglesia; el nuevo Cardenal escogerá como lema la frase “Cor ad cor loquitor”, la cual será explicada y profundizada por Benedicto XVI : “El lema del Cardenal Newman, Cor ad cor loquitur, “el corazón habla al corazón”, nos da la perspectiva de su comprensión de la vida cristiana como una llamada a la santidad, experimentada como el deseo profundo del corazón humano de entrar en comunión íntima con el Corazón de Dios. Nos recuerda que la fidelidad a la oración nos va transformando gradualmente a semejanza de Dios”.
Será el mismo cardenal quien escriba su epitafio antes de morir: “De las sombras y las imágenes, a la Verdad” queriendo expresar así su itinerario espiritual que alcanzó su plenitud en el seno de la Iglesia Católica, encontrándose definitivamente con el Hijo de María para vivir junto a Él por toda la eternidad un 11 de Agosto de 1890.
* Mariana De Lama escribe desde Lima, Perú. Mariana es laica consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación.Tiene estudios de Filosofía y Teología en la Universidad la Santa Croce en Roma, Italia.