La aventura de la castidad hoy
De agnóstica a católica: Dawn Eden explica el don de la castidad a jóvenes y a quienes no siempre han sido castos
Por Rossana Goñi
Dawn Eden nació en el seno de una familia judía de Nueva York. Cuando estaba en la secundaria perdió su fe y se convirtió en agnóstica.
A sus 20 años de edad, en la década de los 90´ trabajó como periodista de rock entrevistando a diferentes grupos para revistas de música. Llegó finalmente a trabajar para periódicos importantes newyorkinos, como el New York Post y el Daily News.
A los 31 años vivió una dramática conversión al cristianismo que finalmente la llevaría a la Iglesia católica. Con su nueva fe vino un cambio en su forma de vida en la medida en que descubrió la verdad y la belleza de las enseñanzas cristianas sobre la castidad. Esto la llevó a la publicación de su primer libro, donde describió su transformación con la esperanza de ayudar a otros: The Thrill of the Chaste: Finding Fulfillment While Keeping Your Clothes On (próximamente a publicarse en español). En la actualidad en su novena edición el libro ha sido publicado en polaco y chino. Dawn se ha presentado en programas como “Today” de la NBC y en shows como “Life on the Rock” de EWTN.
Actualmente vive en Washington, D.C., donde recientemente obtuvo el bachillerato en teología en la Dominican House of Studies. Dawn ha dado conferencias sobre la castidad a estudiantes universitarios de grupos de jóvenes adultos en USA, Inglaterra, Irlanda y Polonia así como en la JMJ de Sydney. Entre las universidades que la han acogido está la Universidad de Yale –donde fue la única voz a favor de la castidad durante la “Sex Week”-; Dartmouth College; Georgetown University; University of California, Berkeley; Baylor University; Southern Methodist University, y University College Dublin.
“El Pueblo Católico” tuvo la oportunidad de entrevistarla y poder ofrecer –especialmente a los jóvenes- una perspectiva clara y completa del valor de la castidad hoy en día y también entender las mentiras que nos ofrece el mundo.
El Pueblo: ¿Cuándo y cómo empezaste a evangelizar, especialmente a difundir la virtud de la castidad?
Dawn: Me sentí motivada a escribir el libro The Thrill of the Chaste, para ayudar a solteros que no vivían castamente a descubrir que vivir de la manera como Dios ha diseñado que vivamos –que incluye reservar el sexo para el matrimonio- es una forma de vida más gozosa. La motivación particular fue la experiencia de descubrir, cuando recibí la gracia de la fe cristiana a los 31, de que no existían libros disponibles sobre la conversión de vida para aquellos que no siempre han sido castos.
Todos los libros sobre la castidad eran en realidad sólo sobre abstinencia –algo que es ciertamente fundamental para la castidad, pero que es solamente una faceta de la riqueza de la vida nueva en Cristo- ó eran tratados un poco condescendientes sobre “la pureza en los adolescentes”. Obviamente, no tengo nada en contra de la pureza de los adolescentes.
Sin embargo, si la pureza se presente de manera aislada de una vida cristiana madura, como si fuera solamente para adolescentes y no para todos, entonces los adolescentes –que son muy rápidos en detectar la hipocresía- muy probablemente se rebelen en contra de ella, tan pronto estén fuera del alcance de los educadores en castidad.
Me pareció que muchos autores cristianos, al no reconocer la necesidad pastoral que tienen los conversos o los adultos que quieren regresar a la Iglesia, los estaban descartando como una causa perdida. Así, a penas comencé a experimentar los frutos de vivir de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia, quise salir al encuentro de aquellos que estaban donde yo alguna vez estuve.
El Pueblo: El mensaje de la “revolución sexual” convenció a muchas personas al final de los 60´, especialmente a jóvenes. ¿Por qué este mensaje tuvo tanto impacto y qué lecciones nos ha dejado actualmente?
Dawn: En primer lugar yo no acepto la postura popular de la izquierda de que la revolución sexual fue una revuelta contra la mojigatería. La cultura norteamericana en los 50´ e inicios de los 60´ era mucho más permisiva que lo que reconocen los historiadores revisionistas. Lo que vemos en programas como “Leave It to Beaver” ó “Papá lo Sabe Todo”, representa lo que la gente quería que Estados Unidos fuera y no un reflejo realista de lo que era realmente. La contracepción ya estaba ampliamente aceptada en la cultura americana, por ejemplo – los padres de la serie “Leave It to Beaver” tenían sólo dos hijos. Los cambios en los 60´ fueron en buena medida consecuencia de la amplia disponibilidad de nuevos métodos contraceptivos, en particular la Píldora.
La mentira de la revolución sexual fue que las restricciones sociales al sexo fuera del matrimonio, eran restricciones al amor. Los que compraron esta mentira descubrieron que ahí donde no hay un compromiso de por vida, no hay amor.
Sólo hay uso. Las enseñanzas de la Iglesia nos muestran a valorar auténticamente la dignidad dada por Dios a cada ser humano, como nos son reveladas a través de Jesucristo. Sólo desde esas perspectivas nos podemos donar mutuamente y recibir el don del amor.
El Pueblo: ¿Cuáles son los temas más problemáticos que enfrentan los jóvenes de hoy para vivir la castidad?
Dawn: Los principales desafíos, fuera de la amplia disponibilidad de la pornografía y una agobiante sexualización de la cultura en general, son los obstáculos que las tecnologías de las redes sociales imponen contra el desarrollo de la vida interior.
En otras palabras, si tú estás enviando o recibiendo 100 mensajes de texto al día como muchos de los jóvenes de hoy hacen y manteniendo tu página en Facebook y Twiter, difícilmente estás introduciéndote en el tipo de reflexión espiritual necesario para mantener la conciencia de la presencia de Dios.
El Pueblo: El mundo nos dice constantemente, especialmente a los jóvenes que tener relaciones sexuales antes del matrimonio es normal y natural. ¿Es este un mensaje peligroso?
Dawn: Es riesgoso y peligroso porque básicamente le dice a la gente que ellos no tienen una vocación a la santidad. El Concilio Vaticano II nos dice en Gaudium et Spes que “el ser humano es la única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no encontrar su propia plenitud sino es en la entrega sincera de sí mismo a los demás”. Aunque la Iglesia reconoce que una persona soltera que vive la castidad sin un voto, es totalmente capaz de lograr una vida de santidad, nosotros normalmente realizamos esta donación de todo nuestro ser, alma y cuerpo, a Dios a través de los votos, ya sea a través del celibato por el Reino o del matrimonio. En el santo matrimonio los votos que intercambian los esposos son aceptados por Dios como un don mutuo de sí mismos a Él.
El sexo fuera del matrimonio es una mentira, porque pretende que uno puede hacer la donación del propio cuerpo sin entregar el alma. La Iglesia siempre ha enseñado que el cuerpo y el alma no están separados en esta vida, sino unidos.
De otra forma Cristo no podría ser plenamente Dios y plenamente hombre. Quienes intentan separar el cuerpo del alma entran en una especie de esquizofrenia espiritual que los separa no solamente de Dios sino de su verdadera identidad como cristianos, que como San Pablo nos dice en la Carta a los Colosenses 3, 3, sólo puede encontrarse con y en Cristo.
El Pueblo: ¿Cuáles son las razones más comunes por las cuales los jóvenes caen en relaciones impuras?
Dawn: La razón principal por la que una persona joven abandona la castidad es porque sus padres fracasaron en demostrarle a través de un amor fiel y la compañía, qué cosa es un verdadero amor matrimonial y por qué vale la pena esperar. Los jóvenes son más vulnerables a abandonar la castidad cuando han sido expuestos a la pornografía o han sido abusados sexualmente o cuando uno de los padres –especialmente el papá- han fracasado en demostrarles que tan dignos son de ser amados.
El Pueblo: ¿Cómo afecta a los jóvenes el sexo fuera del matrimonio? ¿Ves alguna diferencia en la manera como esto afecta a las mujeres?
Dawn: El sexo fuera del matrimonio daña a todos, hombres y mujeres. Quienes lo practican renuncian al desarrollo del control de sí mismo, es decir, la virtud de la temperancia que es tan necesaria para el éxito en cualquier ámbito de la vida. También fracasan en el desarrollo de las cualidades personales que les permitirá mantener un matrimonio fiel y de por vida; porque no puedes buscar la permanencia de la no-permanencia.
El Pueblo: Hablar sobre sexo no es fácil. Por una parte existe la visión puritana que cree que es un tabú, y por otra existe una visión que trivializa totalmente el sexo. ¿Cuál es la mejor manera de aproximarse y tratar este tema?
Dawn: La mejor manera es simplemente abstenerse de hablar, salvo en la relación padre-hijo, y menos en términos de biología humana y pro-creación. No deberían existir los simples “hablar de sexo”; se dice demasiado sobre el sexo en nuestra cultura y se habla muy poco sobre amor y fidelidad, pero esto es lo que realmente interesa a los jóvenes. Tristemente, estos son precisamente los temas de los que los padres no suelen hablar, en parte porque los obliga a reflexionar sobre si es que ellos mismos están llevando su vida según estas virtudes.
El Pueblo: Usual-mente, las razones que se utilizan para promover la castidad en el mundo son el embarazo no deseado y las enfermedades de transmisión sexual. ¿Existe algún argumento distinto y más atractivo?
Dawn: La gran mayoría de jóvenes quieren casarse y permanecer casados, la virtud que les permitirá lograr ambas cosas es la castidad.
El Pueblo: ¿Qué es la castidad y por qué es bueno vivirla?
Dawn: La castidad es la virtud que nos permite vivir el amor plena y completamente en cualquier relación, de la manera apropiada a tal relación. Por eso existe la castidad matrimonial y la castidad del soltero. Dado que el acto marital es apropiado solamente en el matrimonio; la castidad matrimonial, incluye ese acto marital, pero también incluye la fidelidad y el respeto mutuo. Más importante aún, implica amor: buscar el bien mayor para el cónyuge y estar dispuestos a sacrificar los propios deseos por ese bien mayor.
Dicho esto, la castidad del soltero es mucho más que simplemente no tener sexo. Ésta también implica amor y sacrificio, en el contexto de las relaciones con familiares y amigos. Si tú no has sido casto, descubrirás que vivir castamente te permite tener una mayor libertad para desarrollar auténticas amistades que las que tenías cuando estabas sexualmente disponible.
El Pueblo: ¿Cómo sugerirías a los padres que enseñen a sus hijos la castidad?
Dawn: Lo primero que los padres pueden hacer para enseñar a sus hijos la castidad es que se amen mutuamente de manera fiel, de tal manera que los hijos puedan ver qué cosa es un matrimonio lleno de fidelidad, de amor y de por vida. También necesitan pasar tiempo de calidad con sus hijos, estando emocionalmente disponibles para ellos, y sin ser invasivos interesándose por las cosas de las que ellos quieren conversar.
Aunque es importante que los padres estén dispuestos a responder preguntas básicas sobre el cuerpo humano y la procreación particularmente para despejar los mitos que los hijos puedan haber escuchado de otras personas o de los medios fuera del hogar. Los hijos realmente no necesitan que sus padres “hablen de sexo”, lo que sí necesitan es que sus padres les ayuden a aprender qué cosa es una auténtica amistad, qué cosa es un matrimonio según Dios, y qué implica imitar a Cristo en cada área de sus vidas.
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
