Revisar resoluciones
De medio año, verano y limpieza
Por Abraham Morales
Increíble pero cierto: hace 6 meses hablábamos aquí de propósitos y metas que nos pusimos para este año 2010. ¡Justo ya pasó medio año! ¿Lo puedes creer? Lo creamos o no, es la realidad de las cosas y por ello consideré prudente que nos tomáramos un tiempito este verano para hacer un alto, voltear hacia atrás y ver el camino que hemos recorrido hasta el día de hoy.
Muchos decimos que el tiempo se nos pasa volando y por lo mismo es bueno detenerse, o por lo menos disminuir la velocidad, para revisar qué ha pasado, qué tanto hemos avanzado a las metas que nos propusimos y sobre todo qué tanto nos hemos desviado del camino.
Así que justo al comienzo del segundo semestre de este 2010 te invito a que te detengas y te observes. Recuerda tus promesas de inicio de año, y aquellas que no has podido avanzarle mucho, o que has dejado a un lado, retómalas con ánimo y energía, porque aún hay tiempo para lograr lo que te propusiste al inicio del año. No es tarde para volver a comenzar, ni mucho menos para que te levantes y vuelvas a tomar el camino que sabes debes seguir.
A propósito del verano, quizá también te has fijado que durante este tiempo se dan mucho las ventas de garaje o de patio (garage/ yard sales). Es común que durante el verano veamos que mucha gente pone a la venta afuera de sus casas esas cosas que ya no quieren, que ya no usan o no necesitan; típicamente las familias hacen estas ventas para limpiar la casa en el verano, sacar cosas viejas o que no usan para tener espacio en la casa. En este contexto de hacer un alto a la mitad del camino, así también necesitamos hacer nosotros nuestra propia limpieza de casa, en el sentido espiritual, para no sólo recibir en una casa limpia, nuestro corazón, al Señor, sino para que quepa en él. El que está lleno ya no puede llenarse más. Y a veces nos pasa como quien pone una venta de garaje, que tiene su casa llena de cosas que realmente no son importantes o necesarias, pero al tenerlas, no tiene lugar para lo que es realmente importante. Y por eso necesita sacarlas de la casa. Nosotros necesitamos presentarnos vacíos para poder llenarnos.
Recuerdo bien cuando compramos casa, la primera vez que la vimos ya estaba vacía, los anteriores dueños se habían mudado ya. Al verla vacía pudimos mi esposa y yo soñar en cada cosa que pondríamos, decoraríamos, etc., para hacer de esa casa nuestro hogar. Casi 8 años después, recuerdo aquellas paredes vacías y blancas, y las comparo con las de ahora. Y no son las cosas o los colores que hemos puesto los que la hacen un hogar, sino lo que se trata de vivir dentro de esta casa. Al ver la casa vacía pudimos visualizarnos dentro de ella y al tenerla vacía pudimos acondicionarla para hacerla nuestro hogar. Imagínate si los anteriores dueños no se hubieran llevado sus cosas, hubiera sido bien difícil que nos sintiéramos en nuestro hogar. Así con nuestro corazón: necesitamos vaciarnos de todo, para dejar que sea Dios quien acondicione nuestro corazón, lo sienta su hogar y habite siempre en él.
Aprovechemos pues este momento de medio año, hagamos el alto que comentábamos. Y en ese alto saquemos todo aquello que nos estorba, que ocupa demasiado espacio dentro de nosotros y que por lo mismo no deja lugar para nada más. Presentémonos vacíos ante el Señor para ser llenados por esa agua viva que no se acaba.
Paz,
Abraham
Puedes escribirle a Abraham a: paz_abraham@hotmail.com
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