De una canción, una puerta y la santidad Por Abraham Morales
En libros, imágenes, películas hemos visto una representación de san Pedro frente a las grandes puertas de entrada al cielo cargando un libro deA nombres y unas llaves. Según esta imagen y tradición san Pedro tendría en ese libro la lista de personas que entran al cielo, y las llaves que abren aquellas grandes puertas.
Obviamente que en estas imágenes no es san Pedro quien decide quién entra o no, él sigue siendo un trabajador de Dios. Total que hay una canción del grupo inglés Coldplay que dice más o menos así:” “for some reason I can’t explain I know saint Peter won’t call my name” (por una razón que no puedo explicar sé que san Pedro no llamará mi nombre), refiriéndose precisamente a esa lista, dándose por no llamado, por haber perdido la esperanza de entrar al cielo.
Lo irónico es que la canción con esta estrofa mencionada se llama “Viva la Vida”. Digo que es algo irónico para nosotros los católicos porque vivir la vida la entendemos como todo lo contrario al sentimiento que ellos expresan de no tener esperanza en que san Pedro mencione nuestro nombre y nos abra las puertas del cielo para encontrarnos ante la presencia eterna de Dios. Y me explico: pero aclaro que sin entrar en explicaciones teológicas sino meramente tratando de ayudarnos a recordar nuestro llamado a vivir esta vida teniendo como meta la próxima. En otras ocasiones hemos comentado como muchas personas que conocemos viven con un concepto muy limitado de lo que es vivir la vida. Y desde afuera, a los que tratan de vivir la vida de acuerdo con las promesas de Dios, en su camino de amor, son vistos como aburridos o retrogradas, como todo lo contrario a lo que este mundo nos diría que es “realmente” disfrutar de la vida.
La meta última del cristiano es precisamente pasar por esa puerta y entrar al cielo, por eso todo lo que hagamos acá en la tierra, en esta vida debería estar enfocado en esa meta final. Como el deportista que sabe que cada vez que corre más, cada vez que logra ser más rápido, o que sacrifica no desvelarse o no comer algo sabiendo que todo eso le ayudará al final a ganar, igual para nosotros todo lo que hacemos y lo que elegimos no hacer debe tener esa meta final en la mira. Y a esto se le llama buscar la santidad. Jesús nos conoce muy bien, y sabía que necesitaríamos un empujón para llegar a la meta y para lograr la santidad; por ello nos dejó al Espíritu Santo para que nos santificáramos con su ayuda. Ese es nuestro llamado, a ello debemos aspirar y enfocar nuestra vida. Pero desde ahora, desde tu juventud.
A veces lo que está a nuestro alrededor puede presentarnos mensajes atractivos pero confusos, sobre lo que es la verdadera felicidad y el motivo de nuestro paso por esta tierra. Así que debemos tener presente dos cosas: primero, que es una realidad que nuestro paso por este mundo es temporal, tiene un principio y un fin; pero no es para asustarnos porque la muerte bien entendida para el cristiano es una etapa de transición de una vida a la otra.
Así que al sabernos que estamos de paso debemos de aprovechar el tiempo, dedicarlo a cosas buenas, constructivas, que nos llenen y que llenen a otros de amor, felicidad. Y segundo, que lo que sembramos es lo que vamos a cosechar. Lo que hagamos y vivamos, o dejemos de hacer, nos va a ganar o dejar de ganar nuestra entrada al cielo. Recordemos que el Señor Jesús ya nos liberó de la muerte del pecado con su Muerte y Resurrección, ahora nos toca a nosotros cumplir con nuestra parte para ganarnos la Salvación eterna y así llegar a nuestra meta final: ¡vivir la vida!, como el nombre de la canción, pero en la presencia permanente de Dios en su infinito amor.
Compongamos una canción con nuestra vida a través de nuestras acciones y nuestro amor a Dios a través de los demás para que esa canción diga: Por una razón que sí puedo explicar, deseo y espero que san Pedro llame mi nombre; y que Jesús mi Señor y amigo me espere a la puerta para pasar el resto de la verdadera vida junto a Él. Esa canción sí que me gusta.