
Acercarse a la fe cambió su vida
Amelia Nieto fue confirmada y recibió la Primera Comunión durante la Pascua de 2009
A un año de haberse acercado a su fe, Amelia ha experimentado un cambio radical en su vida. Junto a sus hijos Fabiola y Raúl, quienes fueron recibidos en la Iglesia Católica el 11 de abril del año pasado, ha podido encontrar el amor de Dios y nutrirse de él para poder comunicarlo a los demás. En esta edición, Amelia compartió su experiencia y la nueva visión que tiene del mundo.
Por Lara Montoya

Amelia Nieto es de Sinaloa, México, y nos contó que aunque su familia era católica y ella fue bautizada de niña, nunca vivió su fe ni recibió clases de catecismo. “Mi mamá no nos llevaba a Misa, cuenta Amelia, y como éramos de un pueblo pesquero muy pequeño, no teníamos sacerdotes y recibíamos la visita de uno muy pocas veces al año. Por otro lado, la fe de mi familia era muy inestable, mi mamá ha recorrido muchas religiones, desde los testigos de Jehová hasta los Mormones”.
Sin ninguna formación en la fe y una vaga idea sobre Dios y la Virgen, Amelia llegó a los Estados Unidos cuando tenía 18 años, vino sola y a los pocos años de establecerse acá conoció a Raúl Giles quien es hoy es su esposo. “Raúl y yo empezamos a vivir juntos cuando tenía 21 años, fruto de esta unión, nacieron mis dos hijos Fabiola, que tiene ahora 17 años y Raúl, de 13 años”.
Sus hijos han jugado un papel muy importante en la conversión de Amelia y según nos cuenta, fueron quienes despertaron en ella el deseo de regresar a la Iglesia, “Yo no había bautizado a mis hijos, comparte la joven madre, y un día ellos confundidos me preguntaron sobre su religión, ‘¿mamá, nosotros que somos, somos católicos o somos cristianos?’ su pregunta me llenó de mucha nostalgia y fue un llamado a mi conciencia, me di cuenta que no les estaba dando lo más importante, no tenían idea de quien era Dios”.
Según Amelia, la Parroquia Queen of Peace estaba casi frente a su casa, “era cuestión de cruzar la calle, señaló Amelia, así que un día fui para averiguar sobre las misas y quien me atendió me dijo que iban a empezar un curso de preparación para sacramentos. Supe inmediatamente que esta invitación venía de Dios, el me estaba conduciendo de la mano, Él sabía bien lo vacía que me sentía y la soledad por la que pasaba”.
Amelia empezó así las clases de catecismos y sus hijos el programa del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos (RICA). “Estos fueron mis primeros pasos en mi fe y desde entonces no he parado”, señaló Amelia.
Como consecuencia de estos primeros pasos, el 11 de abril de 2009, durante la Vigilia Pascual, Fabiola y Raúl fueron recibidos en la Iglesia Católica y junto a su madre, recibieron los sacramentos de la Eucaristía y la Confirmación. “Puedo decir que ese ha sido el día más feliz de mi vida, nos cuenta Amelia, entrar a la Iglesia con mis hijos y caminar juntos para recibir los sacramentos me trae aún emociones que me desbordan. A partir de ese momento han pasado muchas cosas, ha cambiado mi manera de pensar y de ver las cosas, es como haber encontrado una luz que lo ilumina todo, esa es la luz de Cristo”.
Uno de los primeros frutos de su conversión según nos cuenta Amelia, es haber recibido la bendición de Dios en su matrimonio, “después de conocer más mi fe, Raúl y yo empezamos a vivir como hermanos durante un mes y medio y el 29 de Mayo, luego de haber vivido juntos por 17 años, nos casamos por la Iglesia y recibimos la bendición de Dios”.
Asimismo, Amelia comparte que “este nuevo año ha sido de grandes bendiciones y de una nueva vida, ahora veo todo con más claridad, con mucho amor y soy capaz de valorar cada momento de mi vida, cada detalle, todo está lleno de Dios y es tan radicalmente diferente al vacío anterior, que a veces parece como si estuviera soñando”.
En cuanto a la diferente visión que la fe le ha dado, Amelia comparte que “antes sentía que no era nadie y ahora me siento parte de Dios, un Dios que siempre ha estado ahí esperándome, ahora soy verdaderamente su hija y eso no lo dejo por nada ni nadie”.
Por otro lado señala que ahora, “en mi vida ya no le doy prioridad a las cosas materiales, antes veía a las personas con mucha indiferencia, ahora he aprendido a ser más madre, más responsable con mis hijos y mi esposo. Este cambio se ve también en toda mi familia, mi hija es ahora parte del grupo de jóvenes de Queen of Peace y del coro de la parroquia”.
Amelia compartió finalmente que ha recibido la invitación a participar más activamente en su parroquia y que está rezando mucho para comprender que es lo que quiere Dios de ella y cuál es ese lugar de servicio al que la llama dentro de la Iglesia.