Una reflexión Pascual Del impacto que poco puede tener en la vida de otros
Por Abraham Morales
De camino al trabajo he visto en varias ocasiones a una señora que sale a correr, como muchas que quizá tú también te has topado. La primera vez que la ví pensé que estaba recogiendo algo que se le cayó mientras corría. Pero la segunda vez me fije bien, y lo que ella hace al ir corriendo por las calles es recoger basura mientras corre. Me llevé una agradable sorpresa al ver esta interesante combinación correr y tratar de limpiar las calles.
Alguien que ve desde fuera esta acción de recoger la basura de otros mientras hace ejercicio, pudiera cuestionar si realmente está haciendo diferencia en el impacto de basura a su alrededor. Es decir, ¿si ella deja o continua recogiendo basura, realmente va hacer diferencia y verse reflejado en una ciudad más limpia o no?
Yo pienso que sí hace diferencia, y no sólo la diferencia material que podemos ver con nuestros ojos, sino sobre todo el impacto que genera en los demás. Es generar un efecto dominó, una pieza empuja a la otra, esa a la que sigue y así sucesivamente.
Algo similar ha sido la tarea que Jesús nos encomendó a través de lo apóstoles y hasta nuestro tiempo. Llevar la Buena Nueva a todas las gentes significa llevarla en nosotros, ser nosotros ese reflejo del amor de Dios, de su obra transformadora en nosotros para que nosotros podamos ser instrumentos que transforman el corazón de otros, una persona a la vez.
Estamos en este tiempo especial de Pascua, donde Dios nos da la oportunidad de junto a Jesús, comenzar a vivir una vida nueva. Esta vida nueva la puedes comenzar a vivir a través de cosas pequeñas, en apariencia, pero que realmente pueden tener un impacto positivo en los que están a tu alrededor. En lo pequeño vamos construyendo cosas grandes, entre todos, pero cada uno poniendo, como dicen por ahí, su granito de arena.
Así como la persona que veo correr y recoger basura, así podemos ir por nuestra vida haciendo más de una cosa a la vez, multitasking dicen ahora. Al caminar por tu vida, y digo caminar porque es mejor así, tomar la vida con un buen ritmo, ni muy despacio pero tampoco corriendo; puedes también ir haciendo algo pequeño por alguien más. Es increíble como nuestra vida se trasforma cuando salimos de nosotros mismos, a pesar de nuestros problemas, dificultades o sufrimientos, y comenzamos a hacer algo por alguien más, cuando comenzamos a darnos a nosotros mismos por los demás.
Esos enormes edificios que vemos “rascando el cielo” por lo alto, comienzan a construirse desde cero. Primero con los cimientos, en este caso en tu vida es el conocimiento y continuo aprendizaje de tu fe católica, y después ladrillo por ladrillo, clavo por clavo, pared por pared, así que al final de un buen tiempo, de mucho trabajo y esfuerzo de muchos, no de uno solo, se termina una obra. Tu misión en la Obra de Dios es más grande y continua a lo largo de tu vida, en ocasiones te tocarán proyectos pequeños y otros momentos unos mas grandes, pero todos de igual importancia porque son con el mismo fin.
¡Feliz Pascua de Resurrección! Y que este tiempo especial de gracia que vivimos por 50 días antes de la Fiesta de Pentecostés sean en tu vida un tiempo especial de un nuevo comienzo con el enfoque del que al caminar por la vida va sembrando cosas buenas para los demás. Ese pequeño impacto positivo que tengas en otro, puede también cambiar su vida y esa persona hace lo mismo por otros. Paso a paso, firmes en Aquel que hace posible que todo sea nuevo.