
El amor de Dios ha sido grande conmigo
Le pido al Señor que haga de mí esa tierra buena capaz de dar frutos para su pueblo
Wendy Feliz es actualmente voluntaria del ministerio hispano de la Parroquia Queen of Peace. Movida por el deseo de servir mejor en la misión que Dios le encomienda, se encuentra estudiando la Licenciatura en Ciencias Religiosas en el Centro San Juan Diego. Su testimonio de vida muestra como el Señor nos acompaña y guía siempre aunque a veces nos parezca lo contrario.
Por Wendy Feliz
Nací en un pequeño pueblo de la República Dominicana hace 32 años, a mis 9 años mis papás decidieron que tendríamos mejores oportunidades en Santo Domingo, la capital.
Ya en Santo Domingo, mi mamá empezó a buscar escuela para nosotros, ingresamos al colegio católico La Hora de Dios, dirigido por monjas de la Congregación Religiosas Concepcionistas, fundado por la beata Madre Carmen Sallés.
Unos tres años antes de terminar el colegio, mis padres se divorciaron y aunque eso se veía venir por muchos años, ese evento marcó mi vida tremendamente, haciéndome sentir mucho resentimiento y coraje. Al verme triste, mi maestra de religión, la Madre Inmaculada, me pedía que me quedara a conversar con ella por lo menos una vez por semana. En ese momento no lo entendía, me molestaba porque me hacía quedar hasta más tarde, pero ahora veo que Dios me mostraba su amor en momentos tan difíciles para mí a través de la dedicación de esta religiosa.
Al ingresar a la universidad me alejé mucho de la Iglesia, fue hasta después de casarme que volví a tener un encuentro con Jesús. Conocí a mi esposo, Aldo, en mi trabajo, él es de nacionalidad mexicana, pero estuvo trabajando en mi país por varios años. Mi esposo y yo aún no tenemos hijos, pero Dios nos ha regalado unos sobrinos hermosos, la más pequeña es Hanah de tres años de edad.
Haber vuelto a la Iglesia, se lo debo en parte a mi suegra, la señora Elisa, la persona con mayor fe que he conocido. Ella tiene un gran amor por Dios y por María y con su testimonio, me ayudó a ver lo mucho que Dios me ama.
Hace apenas tres años que llegamos a Colorado, al comienzo, asistíamos a la Parroquia Good Shepperd. Mi suegra empezó a asistir a la parroquia Queen of Peace, en Aurora a la cual íbamos con ella algunas veces. En Queen of Peace me enteré de la oportunidad para trabajar en el Ministerio Hispano de la Parroquia, no hubo duda de que era aquí donde Dios me llamaba a servir, pues a través de la comunidad hispana he podido ir descubriéndome a mí misma, estoy conociendo más de nuestra madre María y cada día me enamoro más de Jesús, mi Salvador y Redentor.
Dios me ha bendecido grandemente con el apoyo de una comunidad muy grande, llena de energía y ganas de superación. Y aunque a veces tengo momentos en los que me siento pérdida buscando a Dios por todos lados sin poder encontrarlo, es entonces cuando veo como Él da respuesta a mis oraciones a través de la muestra de amor de mis amigos y familiares.
Actualmente colaboro en la parroquia coordinando los programas de Educación para Adultos, trabajando bajo la guía del Centro San Juan Diego.
Profesionalmente, siento un llamado muy grande hacia la educación, y es por esta razón que me integré a la licenciatura en Ciencias Religiosas que ofrece en Centro San Juan Diego a través de la Universidad Anahuac, al Sur de la Ciudad de México. En el grupo de licenciatura vamos cursando apenas las últimas materias del primer bloque, y aunque me doy cuenta que no es fácil, que se requiere de muchas horas de estudio, doy gracias que contamos con profesores con una muy buena preparación y que están llenos del amor de Dios y decididos a guiarnos en esa búsqueda de la Verdad absoluta.
Así como la madre Carmen Sallés dejó que Dios actuara en su vida haciéndola una tierra fértil, le pido a Dios haga de mí esa tierra buena capaz de dar frutos para su pueblo.