Viviendo la Fe Católica
Prepárate para llevar a Jesucristo al mundo
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.

Dios renueva el mundo a través de nuestras acciones, no de nuestras intenciones. La diferencia entre el verdadero discipulado y la piedad superficial radica si verdaderamente hacemos lo que decimos que creemos. Nuestra vocación de cristianos no se limita simplemente a transmitir buenos principios morales a nuestros hijos, o a comunicar la sensación de que Dios actúa en el mundo.
Por su puesto estas cosas son muy importantes, sin embargo no agotan la misión que tenemos aquí. Nuestra misión es la de conducir el mundo a Jesucristo y traer a Jesucristo al mundo.
Cada uno de nosotros es un misionero, y nuestra primera tarea es la conversión de nuestros propios corazones y los corazones de los demás, de tal manera que algún día el mundo entero reconozca a Jesucristo como el único Salvador y Señor del mundo.
Esta es una gran tarea. No podemos realizarla sólo con nuestras palabras, es como si quisiéramos que Cristo nos redimiera escribiendo un ensayo sobre el pecado. Los Evangelios tienen poder porque narran la historia de lo que Dios hizo, de lo que su único Hijo hizo, y de lo que los seguidores de Cristo hicieron. Los relatos de los sufrimientos de Cristo en la pasión y muerte nos conmueven profundamente porque muestran con dolorosos detalles cuan magníficamente Dios nos ama.
Este es el punto candente que se encuentra en el corazón de cualquier deseo sincero de contar la historia de nuestra redención. Dios no se reservó ni a su propio Hijo para salvarnos. No sorprende pues que la Cruz atraiga la atención de grandes artistas una y otra vez a lo largo de los siglos. La sangre de la Cruz nos recuerda que –al menos un día en la historia- el amor no tuvo límites. Y desde entonces todo ha sido diferente.
Dios construyó la Iglesia que hemos heredado a través del amor de generaciones de creyentes. Su testimonio ha hecho que nuestra fe sea posible. Es ahora nuestro turno dejar nuestra marca para el futuro mediante el celo que pongamos en nuestro testimonio diario. Es nuestra hora de actuar. Es nuestra hora para vivir nuestra fe católica con toda la valentía y fuerza que Cristo trajo al amar la Iglesia que fundó.
Hacia finales de este mes, el sábado 27 de febrero, los católicos de Colorado y de las zonas de las montañas rocosas se reunirán en Denver para nuestra conferencia anual “Viviendo la Fe Católica”. Este es uno de los más importantes eventos de enseñanza, aprendizaje y fraternidad en la vida de nuestra comunidad diocesana.
Con una lista de extraordinarias sesiones y conferencistas como el Obispo Auxiliar de San Antonio, Mons. Oscar Cantú, junto con una variedad de talleres muy prácticos, la conferencia es el lugar perfecto para alimentar nuestra fe y renovar nuestro discipulado. El tema de la conferencia de este año es “Yo los he elegido” (Jn.15, 16), y el constante crecimiento en la participación de esta valiosa conferencia en los últimos años es testimonio del hambre que nuestro pueblo tiene de escuchar y poner en práctica la voluntad de Dios.
La Iglesia depende de Dios que siempre la protegerá. Pero también depende de ti y de mí; de profesores, párrocos, diáconos, catequistas, padres de familia y devotos solteros católicos para llevar adelante la misión de Cristo en el mundo. A las palabras se las lleva el viento. Las acciones son las que importan. Es el momento de vivir nuestra fe católica como la vivieron los apóstoles; y de esa manera transformar el mundo. La Conferencia Viviendo la Fe Católica 2010 es un buen lugar para comenzar con esta tarea.
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