
Trabajando unidos
El proyecto ‘Una familia bajo un mismo Dios’ busca la integración de los corazones
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.

La reforma migratoria, como la reforma de salud, es uno de esos temas difíciles que rápidamente pueden volver a una buena persona contra otra buena persona. La seguridad nacional, el derecho de los trabajadores indocumentados, la solvencia y la seguridad públicas, el trato digno de familias inmigrantes cuyos hijos pueden tener ciudadanía norteamericana y cuyos padres no; cuando las preocupaciones de un debate político son de esta naturaleza, tan vital y urgente y tan aparentemente contradictorios entre sí, son una receta segura para la confrontación.
La búsqueda de una solución para la crisis migratoria de los Estados Unidos es importante. Nuestro sistema actual simplemente no funciona. Peor aún, tiene un alto costo de sufrimiento humano. Pero las leyes y las políticas públicas de un país reflejan el carácter de sus ciudadanos. Más allá de cuán calificados nuestros políticos puedan ser, nunca tendremos paz migratoria en nuestro país hasta que estemos dispuestos a ver – o por lo menos tratemos de ver – a través de los ojos de personas que son diferentes a nosotros. Para ponerlo de otra forma: no podemos tener una reforma migratoria duradera, mientras no reformemos nuestros corazones y actitudes.
Aquí en Colorado, tenemos la oportunidad de hacer algo al respecto en vez de frotarnos piadosamente las manos. Desde fines de los 80’s la inmigración latina en Colorado ha crecido significativamente. Actualmente más de la mitad de los católicos en la Arquidiócesis de Denver tienen raíces latinas. Muchos no están registrados y son pobremente atendidos por la Iglesia. Algunas de nuestras parroquias funcionan como si fueran en realidad dos: una sirviendo a los residentes de Colorado que han vivido aquí por muchos años, la otra a los latinos recién llegados, sin entendimiento o cooperación mutua.
En las décadas recientes, diversas diócesis en el país han trabajado duro para desarrollar ministerios hispanos que asistan a la creciente población latina en los Estados Unidos. Estos ministerios han contado con personal talentoso y comprometido. Algunos de los programas han tenido gran éxito. Pero un problema recurrente con el “ministerio hispano” es que, aparte de una crónica falta de fondos, es que puede tender a permanecer con objetivos demasiado estrechos, alentando una suerte de aislamiento étnico. Peor aún, puede alentar que muchos católicos no latinos eviten la responsabilidad de salir al encuentro, acoger y trabajar para comprender a los católicos latinos recién llegados. Si somos serios respecto de nuestro discipulado; si realmente creemos que somos “hermanos y hermanas en Cristo”, debemos cambiar; y eso nos incluye a todos, tanto los que son nuevos en nuestro país como aquellas familias que han vivido aquí por generaciones. Necesitamos vivir nuestra vida como Iglesia diocesana de manera diferente. Necesitamos una Iglesia construida no en base a servicios “separados pero iguales”, ni en la asimilación; sino en una genuina integración de los corazones, sin importar nuestra raza o etnicidad en una, única comunidad católica.
Hace más de un año, le pedí a Luis Soto, nuestro Director arquidiocesano del Ministerio Hispano, que me ayudara a desarrollar un plan que hiciera realidad esta nueva “integración” en Colorado. Este plan para nuestra Iglesia local, “Una familia bajo un mismo Dios”, está siendo lanzado en cuatro parroquias piloto de nuestra arquidiócesis. Creo firmemente en este proyecto. Estoy muy agradecido a todos aquellos, latinos y no latinos, que han ayudado a mi personal y a mí ofreciendo su experiencia para poder crearlo. Lo que aprendamos de este ensayo a nivel parroquial será luego ofrecido a todos los niveles de la vida parroquial y arquidiocesana en los próximos años. Los aliento especialmente a apoyar, animar y orar por este programa que pondrá los cimientos de una nueva unidad en nuestra comunidad católica.
Esta es la primera semana del Tiempo Ordinario de una nueva década. No tendremos un tiempo mejor para un nuevo comienzo que ahora mismo. Que el Señor bendiga a cada uno de ustedes y que bendiga el vital trabajo de “Una familia bajo un mismo Dios” al comenzar este nuevo año.