
De palabras y agradecimientos
Por Abraham Morales
Me es un tanto fuera de lo común pero en esta ocasión voy a hablar un poco de mí, ya te darás cuenta en un momento por qué. Este mes de octubre, por la gracia de Dios, esta columna celebra 15 años de vida. Comencé en mi natal Chihuahua en el periódico Notidiócesis de la Arquidiócesis de Chihuahua donde trabajé como reportero y editor por poco más de cinco años.
Recuerdo muy bien el inicio: en una reunión donde estábamos decidiendo la restructuración del periódico, añadiendo nuevas páginas, propuse que hubiera una sección de jóvenes, y fue así como a mis 19 años de edad me asignaron dicha página juvenil, y en ella inicié una columna, llamada “Shalom Alejem” (paz con ustedes).
Tuve la bendición de trabajar ahí por poco más de cinco años y durante ese tiempo compartir la columna y bellas experiencias con jóvenes de todas las edades. A mí llegada a Denver en el año 2000 me puse en contacto con Rossana Goñi, editora de El Pueblo Católico, quien tuvo la gentileza de empezar a publicar este espacio que ahora tú lees. Hay muchos recuerdos, muchas experiencias de todos sabores y sobre todo muchas maneras en las que el Señor nos ha acompañado durante este transcurso.
Si nos enfocáramos en la cantidad de palabras aquí escritas te me puedes espantar: han sido más de 100,000 palabras en los primeros cinco años (porque el periódico era semanal) y otras cerca de 90,000 por los últimos 9 y medio en Denver ¡Casi 200,000 palabras! Han sido intentando que alguna de ellas haya sido de aliento, de esperanza, de motivación, de reflexión, de llevarte a la acción. Al final, después de tantas y tantas palabras lo que he querido intentar hacer ha sido motivar al lector a que, primero que nada, se sienta y sepa amado por un Dios que es todo Amor; segundo, que intentemos vivir de acuerdo a ese amor; y tercero, correspondiéndole de la misma manera, siendo tu transmisor de Su Amor a los demás a través de tus obras, tus acciones, tus palabras; dándole siempre gracias por amarte sin pedirte nada a cambio.
Quise compartir todo esto para llegar precisamente a ese momento especial de agradecimiento al Señor por esta oportunidad. Gracias, porque a pesar de todos mis defectos y errores me sigue llamando a servirlo por este medio para comunicarme contigo cada mes. Doy gracias también a nuestro Arzobispo Chaput, a Mons. Jorge De los Santos y Luis Soto, como cabezas del Ministerio Hispano en Denver; a Jeannette De Melo, directora general de este periódico y a Rossana Goñi, su editora, por seguir confiando en mí (aunque le entregue tarde mi colaboración). Gracias sobre todo a ti, amable lector, porque sin ti del otro lado, este medio no tendría sentido y nuestra palabras serían huecas. Comparto finalmente esta alegría y agradecimiento con mi familia, en especial con las mujeres de mi vida: mi esposa Jackie y mi mamá Betty.
Que el compartir esta alegría de celebrar esta “quinceañera”, nos motive a todos a continuar caminando siempre hacia delante, dando gracias y valorando cada momento que Dios nos da como oportunidad de ser mejores y por lo mismo, de darle lo mejor de nosotros al servicio de los demás.
Paz,
Abraham