
Sobre la Reforma de Salud
Actuemos pronto para que se respete la santidad de la vida
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.

Desde hace unos meses el Congreso y la Casa Blanca vienen hablando de la necesidad de que los norteamericanos busquen un “terreno común” en los temas que enfrentamos. El de la salud es un tema muy bienvenido.
El “bien común” y “el terreno común” son mensajes centrales de la Enseñanza Social católica, ésta es la razón por la cual la Iglesia siempre busca trabajar cooperativamente con gente de otras religiones o sin religión para asegurar los elementos básicos de la dignidad humana para nuestros ciudadanos: una vivienda decente, un sueldo suficiente, justicia bajo la ley y alimentación y salud adecuadas. Esa es la razón por la cual los obispos norteamericanos hemos insistido en una Reforma del Sistema de Salud durante varias décadas. Esa es también la razón por la que la Iglesia, en principio apoyó los actuales esfuerzos para lograr una Legislación que asegure cobertura básica de salud para todos los que viven en Norteamérica.
Pero Dios, o el diablo, está siempre en los detalles. Como dice la Escritura, “por sus frutos los conocerán” (Mt. 7, 20). La prueba de que la Casa Blanca y el Congreso están honestamente buscando un “terreno común” se verá en los detalles del plan de Reforma de Salud que se trabajará durante este verano y el otoño. Todo el sentido del “servicio de salud” se vería trastocado por cualquier plan que incluya acceso obligatorio al aborto o financiamiento para el aborto. La razón es obvia. Matar o financiar la muerte de niños no-nacidos no tiene nada que ver con la promoción de la salud humana y la inclusión de estas cosas en cualquier propuesta de “reforma de salud” no importa cuan astutamente se presente, sería simplemente una forma de mentira.
Al hablar a nombre de la comunidad católica en Estados Unidos, tanto el obispo William Murphy como el Cardenal Justin Rigali de la Conferencia Nacional de Obispos norteamericanos, han expresado ya serias preocupaciones respecto de un posible mandato “escondido” a favor del aborto a través del sistema nacional de salud. Un supuesto “acuerdo” actualmente presentado por el congresista Lois Capps (D-CA) aparentemente prohibiría la cobertura del aborto como parte del paquete de mínimos beneficios obligatorio a nivel federal. Pero requeriría que por lo menos un plan de seguros en cada rango económico cubriera el aborto. En sus consecuencias, la propuesta de Capps llevaría a que el aborto electivo sea cubierto por un plan público de salud operado por el gobierno al permitir que los subsidios federales fluyan hacia los planes privados de salud para cubrir el aborto electivo. Ese no es un acuerdo. Es simplemente un truco.
Mientras llegamos al final del verano, es muy importante para los católicos de Colorado que contacten a sus legisladores federales inmediatamente y exijan que el aborto y la financiación del aborto sean completamente excluidos de cualquier plan nacional de salud. Algunos principios fundamentales deberían guiar el desarrollo de cualquier legislación que busque la reforma del sistema de salud, especialmente a la luz del sospechoso record de los planes nacionales en otros países:
• Debería proporcionar acceso a servicios de salud básicos y de calidad a todas las personas, desde la concepción hasta la muerte natural con una especial preocupación por los pobres, los ancianos y los discapacitados y la inclusión de inmigrantes;
• Debería proteger la libertad de conciencia de los individuos y las instituciones religiosas;
• Debería excluir los mal llamados “servicios” que impliquen violencia contra la dignidad de la persona humana tales como el aborto, el suicidio asistido y la financiación de ambos;
• Debería ser realista y sustentable económicamente con costos distribuidos equitativamente a través de los contribuyentes.
En los próximos días y semanas los legisladores federales de Colorado estarán realizando audiencias públicas con sus constituyentes sobre este vital tema de salud. Los católicos no pueden darse el lujo de estar ausentes o silentes. Por favor involúcrese y asegúrese que sus convicciones y preocupaciones sean conocidas ahora. La culpa será sólo nuestra si no lo hacemos.