Dos jóvenes voluntarias para la comunidad hispana
Desde Texas y Baltimore han venido a Denver a servir a los más necesitados
Por el Equipo de Redacción

Todos los años, jóvenes de diversos estados vienen a Colorado a servir a los más necesitados. Su anhelo es ofrecer un año o más de su vida a los demás y poder dar lo mejor de ellos a través de los dones que Dios le ha regalado. Estos jóvenes llegan por medio de la organización Colorado Vincentian Volunteers - CVV (Voluntarios Vicentinos de Colorado). “El Pueblo Católico” tuvo la oportunidad de recoger los testimonios de dos jóvenes que iniciaron su primer año de voluntariado el pasado otoño y sirvieron a la comunidad hispana en la Arquidiócesis de Denver.
De Texas a servir en Denver
Verónica Villa, estudió en la universidad de Saint Edwards en San Antonio, Texas. Sus abuelos vinieron de México a Texas hace muchos años. Verónica nos cuenta:
“Estuve muy involucrada en Campus Ministry en mi universidad. Hicimos bastante trabajo con el Banco de Comida. Esto me gustó, pues pude conocer a gente nueva y experimenté que en algo se puede hacer la diferencia. Me hizo pensar que hay mucho por hacer donde nos encontremos.
Empecé siendo voluntaria en CVV en agosto del año pasado aquí en Colorado y lo seré por cuatro años. He trabajado en el Broadway Assistance Center. Aquí ofrecemos Asistencia de Emergencia (bancos de comida y ropa), asistencia en la renta y servicios. Otro de los proyectos en los que trabajé fue el Bridge Project (Proyecto Puente), que lo ofrecemos en las Viviendas Públicas de Denver. Ahí ayudamos a los niños con alfabetización, pues son niños con pocos recursos y tienen problemas en la gramática y para aprender el idioma inglés.
Mi experiencia de este primer año ha sido excelente. Al inicio creo que no tenía muchas expectativas de cómo sería. Y después de un tiempo me he dado cuenta que he aprendido muchas cosas de mí misma, estoy involucrada con muchas personas muy diferentes. No sólo los clientes, sino también los voluntarios. He generado amistades que serán para el resto de mi vida.
Mi mejor experiencia durante este tiempo de servicio ha sido el poder encontrarme con la humanidad y dignidad de las personas a las que me tocó servir, pues algunas veces no necesariamente podía ayudarlos materialmente o como ellos esperaban, dado que nuestros recursos eran limitados y no ofrecíamos el tipo de servicios que solicitaban, sin embargo el poder entender de dónde vienen, acogerlos y proporcionarles “algo” diferente ha sido muy gratificante.
La lección más grande que me llevo de esta experiencia es que no soy diferente a los demás. Tengo mucho para dar y estoy en una posición que puedo dar, y tengo que hacer lo que pueda para ello”.
Las montañas rocosas la conquistaron
Verónica (Nikki) Murillo estudió en la Universidad de Loyola en Maryland. Nació en las Costa Este de Estados Unidos. Estudió Ciencias con especialización en Biología y Psicología, sin embargo después de sus estudios pensó que sus talentos podrían ser puestos al servicio de los demás. Aquí su testimonio.
“Nos dieron estas opciones en el voluntariado: trabajar con mujeres que han salido de problemas con la ley, drogas, prostitución; y la otra opción era trabajar con inmigrantes. Lo que yo hice fue enseñar matemáticas y ciencias este año. Todo el año he enseñado en el Colegio de la Parroquia la Anunciación.
Yo elegí hacer este voluntariado porque sabía que quería volver a la universidad para algo más, pero no sabía qué. Entonces quise tomar este año de servicio para pensar y saber qué hacer en mi carrera. En la universidad he realizado muchos servicios, entre ellos me he ido a México dos veces con compañeros de la universidad.
Durante este tiempo he crecido mucho, he ganado 12 amigos que serán mis amigos en la vida. Los directores son muy buenos, nos guían, apoyan, etc. Este año ha sido increíble. Vine para ayudar a otras personas, pero en realidad no ha sido así, en realidad ellos me han hecho un servicio a mí. Todos me han enseñado algo diferente. Es una experiencia que me ha tocado, no sé cómo explicarlo. Me ha formado espiritual y psicológicamente. Más adelante en la vida cuando tenga algún problema o quizá me pase algo, entonces ahí estoy segura que recordar este año me ayudará a sobrellevarlo.
He tenido momentos en los que me he preguntado ¿por qué Dios permite que suceda esto? Pero es la fe la que nos ayuda a pensar que las cosas suceden por alguna razón. Esa fe me ha conducido a lo largo de este año porque hubo algunos días que fueron difíciles pero gracias a la fe es que tuve fuerza para continuar.
Ahora que termino quisiera estudiar para ser enfermera y concentrarme en el área de servicios sociales. Me gustaría trabajar dando medicamentos para la comunidad, para quienes no pueden pagar. Y me gustaría quedarme en Denver. Toda mi familia está en Baltimore, pero quiero mucho a Denver y ojala encuentre un trabajo para poder ahorrar dinero y volver a la escuela”.
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