
Jesús ha estado en mi vida haciéndola interesante día a día
A pesar de las dificultades si Dios es la fortaleza, es posible salir adelante
Por Maria Victoria Maldonado
Yo vivía en Ciudad Juárez, cuando mis hijos llegaron a la edad de prepararse para la Primera Comunión; y como era la costumbre familiar, había que llevarlos al catecismo, como mis padres lo hicieron conmigo.
Así que, me dirijo a la parroquia que me corresponde por ubicación y colonia. ¿Y cuál será mi sorpresa? Me encontré con que ya no se inscribían los niños al Catecismo en la forma acostumbrada, sino que ahora eran los padres los que se registraban para recibir el Catecismo.
Por consiguiente, los padres en sus casas transmitían la enseñanza recibida a sus hijos. Desgraciadamente en ese tiempo yo estaba retirada de la religión y no estaba enterada de esos cambios y con este nuevo programa se me estaba "moviendo el tapete". Era YO la que tenía que ponerme a trabajar. Después de mucho pensarlo, decidí entrar a "Catequesis Familiar". Y así es como me fui reintegrando a vivir mi fe, mi religión.
Al mismo tiempo que re-aprendía, enseñaba a mis hijos a conocer a Dios. El Diseño Familiar le dio una nueva ruta a mi vida.
Jesucristo se fijó en mí y en mi familia, y no sólo puso su mirada en nosotros, sino que se adhirió a mí y no me ha soltado desde entonces. Así, luego de enseñar la fe a mis hijos, empecé a servir al Señor en el Ministerio para los Enfermos, visitándolos y preparándolos para recibir la Eucaristía en sus casas. De ese hermoso ministerio que realizaba en Aldama, Chihuahua guardo gratos recuerdos.
En 1998, vinimos con mi familia a Estados Unidos a radicar en Greeley, CO.
Desde entonces hasta hoy, comencé a servir como catequista en grupos de Confirmación. La mayoría de las veces, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz en Greeley. Además, desde hace algún tiempo desempeño mi trabajo en la oficina de la Iglesia, lo cual me hace doblemente feliz. Mi párroco es el querido Padre Stephen Siebert, quien está muy interesado en desarrollar una Catequesis Familiar, buscando el bienestar de las familias y por supuesto es unos de nuestros retos para el siguiente año. Para este proyecto yo estoy "más puesta que un calcetín" para poder seguir caminando en la viña del Señor.
Continuemos con lo que les contaba. Cuando tenía 10 años sirviendo como catequista mi esposo recibió una propuesta de trabajo en otro país, por lo tanto, tenía que dejar mi parroquia; mi catecismo, mis amigas. Tenía que abandonar todo para irme a Panamá acompañando a mi esposo. Me fue muy difícil porque tenía que dejar a mis hijos también y mis nietos estaban a punto de nacer. No faltó quien hiciera una gran fiesta de despedida, pues ya eran algunos años siendo catequista.
Así partí a conocer un nuevo país; pero no nos fue muy bien. A mi esposo se le agravó bastante la enfermedad del alcoholismo y en consecuencia la infidelidad hizo de las suyas y mi matrimonio se desbarató, más no mi fe. Me regresé a mi parroquia en Greeley, me reinstalé como catequista. Al mismo tiempo, perdí mi casa; mis hijos se fueron a vivir a otras ciudades y me quedé viviendo sola y buscando un departamento donde vivir.
Pero, ¿saben qué? Mi fe seguía en pie y yo le pedía a Dios que aumentara mi fe en esos días tan difíciles. Y fue en ese tiempo cuando empecé a trabajar en la oficina de la Iglesia.
Dios siempre ha estado presente en mi vida, hasta en los mínimos detalles. Parte del cuidado que Dios ha tenido conmigo es el haberme invitado al programa de apoyo para los familiares y amigos de Alcohólicos, ya sea que estén sobrios o activos. Se llama AL ANON, ahí recibí mucho apoyo para salir adelante y empezar mi recuperación física, mental y espiritual.
Me di cuenta que hay muchas mujeres que viven en situaciones similares como la mía. Muchas de ellas de mi parroquia y ello afecta a nuestras familias, pero les digo que es posible salir adelante con la ayuda de los demás, pero sobretodo teniendo al Señor Jesús como nuestra fortaleza.