
¿Soy un buen cristiano?
Quizá tengo que abrirme más a las sugerencias por un cambio para bien
Por Abraham Morales
A Jesús le preguntaron: “¿Qué cosas buenas debo hacer para alcanzar la vida eterna?” (Mt. 19,16) Y Él respondió: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno”, (Mt. 19,17) refiriéndose a Dios como la fuente de bondad.
A propósito de lo que es bueno y de cumplir con la voluntad de Dios y seguir sus mandamientos, como joven, ¿te has hecho alguna vez la siguiente reflexión?: “Creo que hago buenas obras, que me porto bien, que obedezco a mis papás; voy a Misa, participo del grupo de jóvenes. ¿Cómo puedo saber si soy un buen cristiano?” Quizá tu propia respuesta sea obvia, a lo mejor tú crees que si lo eres, quizá por eso a lo mejor no te lo has preguntado. Pero, digamos que vamos a hacer un documental sobre tu vida. Y que el documental se trate de que te siguiéramos con cámaras en todos los aspectos de tu vida y que entrevistemos a tus seres queridos, ¿qué diría la gente que te quiere y te conoce de tu vida como cristiano? ¿Opinarían igual que tú? ¿Qué dirían de ti? Si hoy mismo le preguntaran a tus papás, ¿qué dirían ellos? Si les preguntaran a tus amigos, ¿te considerarían un buen cristiano? O bueno, con ellos primero sería preguntarte si ellos saben que tú vas a Misa, que perteneces a un grupo o que tratas de vivir de acuerdo a los valores del Evangelio.
Así que digamos que sí saben, ¿considerarían ellos que eres tu un buen cristiano basados en lo que ven de cómo te comportas y las decisiones que tomas? De igual manera, ¿qué respondería tu novio o tu novia, o tu esposo u esposa?...
Te hago todas estas preguntas no con el afán de ponerte “bajo el reflector” como en un interrogatorio de la policía como sale en las movies, sino sólo para ponernos a reflexionar en lo que nosotros pensamos que estamos haciendo “bien” para tratar de seguir al Señor, o bien lo que pensamos que es lo “bueno”; y la reacción que provocamos en los demás. Esa reacción de los demás, sobre todo de los que son más sabios o más espirituales que nosotros, nos pueden indicar que a lo mejor necesitamos mejorar más cosas de las que pensábamos. Quizá no te has dado cuenta que necesitas acercarte con un poco más de humildad, o ser más abierto a sugerencias o al cambio. Quizá tu concepto de ser buen amigo no proyecta tantos valores evangélicos como tú creías.
Hacer este ejercicio del documental sobre tu vida puede ayudar a responder esa pregunta: Cómo puedo saber si soy un buen cristiano. Y no porque le quieres dar gusto a los demás, ni que los demás van a tener toda la razón y tú no; sino que puede ayudar a abrir el horizonte para cuestionarnos si realmente transmitimos lo que queremos trasmitir con respecto a lo que creemos y vivimos. Es un ejercicio para ejercitar la coherencia entre lo que creemos, lo que decimos y lo que hacemos como cristianos; tratando siempre de imitar a Jesús como el modelo a seguir, sin distorsionar las cosas a nuestra conveniencia. ¿Verdad?
Finalmente, y a propósito de la coherencia, si llegara el turno que tú tuvieras que hablarle directo a la cámara que está filmando el documental, de frente a frente, sabiendo que esa cámara es el ojo de Dios, y que sabes que no puedes contarle mentiras porque puede ver hasta lo más profundo de tu ser, ¿qué dirías de ti sobre si eres o has sido un buen cristiano? ¿Cuál sería tu respuesta?...
Lo más maravilloso es que independientemente de cual sea tu respuesta, ese “ojo de Dios” no te juzga ni te condena, sino que por el contrario, deja a un lado la cámara, y te acoge en sus brazos. Te toma de la mano para caminar contigo, y al tiempo, para mostrarte el camino.
Que este tiempo especial de celebración a una nueva vida en la Resurrección de Jesucristo, nos lleve a buscar siempre la coherencia en nuestra vida; y que sea un impulso continuo por buscar ser mejores hijos de Dios respondiendo a su llamado de Amor.
Paz, y ¡Feliz Pascua!
Abraham.