
Proteger a los jóvenes en Internet
La mejor manera es la cercanía, confianza y amistad que los hijos tengan con sus padres
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha considerado Abril como el mes destinado a la toma de conciencia y Prevención del abuso sexual. Debido a ello, más adelante ofrecemos un artículo en relación al tema.
Por Kate Blain
Uno de los mayores peligros para los chicos que hacen uso de la Internet hoy en día, afirma Kenneth Lanning, es la falta de comprensión de la tecnología por parte de sus padres.
Igualmente problemático es el hecho de que los “niños” que entran en contacto con delincuentes sexuales conectados a la red son a menudo adolescentes, víctimas propicias que piensan que han desarrollado una relación con el delincuente. “El uso de la palabra “depredador” es una perdida de tiempo, porque estos chicos casi nunca perciben a la persona como depredador sexual, sino como a un ‘BFF’ (Best Friend Forever, o “mejor amigo por siempre” en español), afirma
Lanning, agente retirado del FBI que ahora lidera CAC Consultants, una asesoría basada en Virginia que se especializa en la prevención e investigación de delitos contra menores.
Según Lanning y también Robert Farley, de RHF Consultants en Chicago, el acrónimo “BFF” es sólo un ejemplo de cómo la tecnología ha dejado de lado a los padres.
Farley es consultor para la INTERPOL y otras agencias sobre técnicas de investigación de abuso sexual, así como autor de los programas Virtus, actualmente usados en muchas diócesis católicas de Estados Unidos para proteger a niños y adolescentes de los depredadores sexuales. Él señala que el mayor problema en estos momentos es que existe una brecha tecnológica”.
Lanning da otros ejemplos: “PAW” y “PIR”, los cuales son usados por muchos chicos en mensajes de texto significan, respectivamente, “Parents Are Watching” (padres están viendo) y “Parents in Room” (padres presentes en el cuarto). Estos acrónimos son formas rápidas de terminar conversaciones para que los padres no los atrapen en intercambios inapropiados.
Los mensajes de texto, explica Farley, “usan un lenguaje completamente diferente. Hay personas que contactan a los muchachos —a través de teléfonos celulares y otros aparatos electrónicos de mano—mediante un mensaje de texto diciendo ser un amigo y, entonces, los alientan a pasarse a una computadora donde pueden enviar mensajes instantáneos en tiempo real.”
Los expertos dicen, que aunque la mayoría de los padres tienen suficiente sentido común para mantener las computadoras en áreas comunes de la casa y así poder monitorear su uso, los muchachos saben como enviar mensajes que los padres no pueden entender—además la tecnología ha llegado a un punto donde ya no es necesario usar la computadora de la casa para realizar los contactos.
“Los teléfonos móviles son el gran problema ahora”, afirma Farley. Aunque los expertos están de acuerdo en que la supervisión del uso de la computadora por parte de los padres y el uso de software que limita el acceso a lugares de la red informática son importantes, ellos afirman que los elementos fundamentales para proteger a los hijos de los delincuentes sexuales son el amor y la comunicación.
“La clave está en las relaciones interpersonales, en involucrarse en la vida de los hijos”, dice Lanning. “Esto limita las posibilidades de que sean atraídos por un delincuente sexual.
Farley se refiere a la excusa común que los jóvenes utilizan de que “todo el mundo lo hace”. En el caso de las redes sociales en Internet afirma: “Realmente todo el mundo lo está haciendo, así que siéntese con su hijo y dígale: “¿Cuál es el sitio más popular de “social networking” (redes de socialización a través de Internet) en tu escuela? Déjame ver alguno de los sitios de tus amigos””.
Los padres pueden, entonces, hablar sobre la información que los amigos de sus hijos están poniendo en la red es inapropiada, poner límites a lo que el joven puede “colgar” en la red y explicar cómo estar alerta de posibles delincuentes.
Sobre todo, dicen Lannning y Farley, los padres no deberían prohibir a sus hijos que tengan acceso a Internet o a los sitios sociales, pues eso hace que los chicos estén más predispuestos a usar la Internet en casa de sus amigos u otros lugares sin vigilancia. Farley también aconseja que los padres aprendan ellos mismos a usar las tecnologías actuales. “Los padres deben aprender como enviar mensajes de texto”, afirma y los mejores maestros son los hijos.
Si los padres descubren que sus hijos tienen un comportamiento riesgoso en Internet, Lanning pone énfasis en que los padres no deber actuar con enojo: “El típico padre va a decir: “Pero ¿qué haces yendo a esos sitios?”. Pero si esa es su actitud, ¿cree que su hijo se va a sincerar con usted?”
En vez de eso, afirma, los padres deberían hablar sobre los riesgos de compartir información personal o de visitar sitios pornográficos en Internet, tales como encontrarse con depredadores, cyber-bullying o “matones cibernéticos” (que buscan intimidar a la persona), comprometer la propia computadora y facilitar el robo de identidad.
Para ir más allá tratando de detener contactos en Internet, los expertos ofrecen diversas opciones: cambiar las direcciones de correo electrónico, llevar al joven con un psicólogo para enfrentar los problemas que le llevaron a ser victimizado, o hacer un reporte a la policía.
Sin embargo, Farley previene que muchos departamentos de policía locales no están equipados para perseguir depredadores cibernéticos. Su sugerencia es que los padres seriamente preocupados llamen a la línea de aviso sobre asuntos cibernéticos (cyber tipline, en inglés) del Center for Missing and Exploited Children (Centro para Niños Desparecidos y Explotados) al 1-800-843-5678.
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