
Multitudinaria participación hispana rebasó expectativas de organizadores
Participantes mostraron como los hispanos tienen hambre de Dios y de formarse en la fe para luego llevarla a los demás
Por Lara Montoya
Las mesas de inscripciones colmadas de hispanos, un auditorio con gente de pie durante la Eucaristía y algunos participantes sin poder recibir la Comunión a pesar de la gran cantidad de hostias extra que habían llevado los responsables, empezó a despertar preocupación, pero al mismo tiempo una gran alegría entre los organizadores de la Conferencia Arquidiocesana Viviendo la Fe Católica, quienes quedaron sorprendidos por la asistencia de cerca de 1,300 hispanos a dicha conferencia.
Como lo asegura Luis Soto, Director del Ministerio Hispano, aunque esperaban superar el número de participantes del año pasado (800 personas), no esperaban más de mil hispanos, “sobre todo por la crisis por la que estamos atravesando. Sin embargo, esto es un signo de la presencia hispana en la arquidiócesis y del hambre de formación en nuestra gente. Ese deseo que tienen de crecer en la fe es muy gratificante para nosotros”.
Los Obispos de Denver
La Conferencia, llevada a cabo en el Centro de Convenciones de Colorado el pasado 28 de febrero, y que este año llevó por tema “¡Vive con convicción! El amor de Cristo nos apremia”, inició con una Misa bilingüe presidida por el Obispo Auxiliar de Denver, Mons. James Conley, quien llevaba consigo el báculo que la comunidad hispana le obsequió en junio pasado.
Monseñor Conley, quien vino desde Zacatecas, México- donde se encuentra estudiando español intensivo-, se dirigió a los más de mil participantes de la Conferencia para invitarlos a sacudir de sus vidas toda mediocridad y acoger los diferentes medios que la Iglesia presenta, “para que esta Cuaresma sea una oportunidad de dejar atrás todo aquello que nos aleja del horizonte de santidad”.
El obispo auxiliar citando al Santo Padre Benedicto XVI culminó su homilía diciendo que “escuchando la Palabra de Dios y abriéndonos a ella, Su voluntad entra en nuestras voluntades y las dos se hacen una. Es ahí donde encontramos la verdadera libertad, nos hacemos libres para amar y ser uno con Dios, esto es lo que significa vivir la fe católica con convicción”.
Para dar inicio al ciclo de conferencias, el Arzobispo de Denver, Monseñor Charles J. Chaput, O.F.M.Cap., dirigió unas palabras a los presentes, agradeciendo de modo particular la masiva asistencia de hispanos. “La Iglesia tiene la responsabilidad de formarlos en la verdad del Evangelio y ustedes tienen la responsabilidad de darle a la Iglesia vida y energía, por eso tenemos que trabajar juntos en la Iglesia del Norte de Colorado”, enfatizó el Arzobispo.
Primera sesión: La vida de San Pablo
La primera conferencia de la mañana estuvo a cargo del evangelizador laico José “Pepe” H. Prado, quien disertó sobre la conversión del Apóstol San Pablo, señalando que la vida del Apóstol de los Gentiles se divide en un “antes de Damasco-donde se encontró con Cristo- y después de Damasco”. Luego de su encuentro con Cristo, según Pepe, Pablo pudo conocer a Dios de una manera más profunda. “Pablo comprende por ejemplo que no hay que purificarse para acercarse a Dios sino que hay que acercarse a Dios para purificarse”, señaló el conferencista.
Enseguida se desarrolló el taller a cargo del sacerdote español, Padre Álvaro Montero, quien habló de San Pablo y la amistad con Cristo. El Padre Álvaro, de la comunidad de los Discípulos de los Corazones de Jesús y María, señaló que “vivir la fe católica es vivir la fe con Cristo, en comunión con él y con la Iglesia y con un espíritu misionero”. Asimismo, el joven sacerdote resaltó que “San Pablo es una figura importante porque su experiencia es nuestra misma experiencia: La experiencia de San Pablo es un encuentro con Cristo desde la fe”. Este encuentro, dijo el sacerdote, lo llevó a desarrollar una profunda amistad con Cristo que “se convirtió en fundamento para su vida, alma de su oración, energía para su ministerio, fortaleza ante la muerte y esperanza de su resurrección”.
Citando al Papa Benedicto XVI, el Padre Montero dijo también, “que sólo con el corazón se conoce realmente a una persona, así conoció Pablo a Cristo, él sabe lo que hay en el corazón de Jesús”. Para culminar, se refirió al espíritu misionero que todo cristiano debe tener, observando que “un cristiano sin espíritu misionero es como una guitarra sin cuerdas, la fe se fortalece cuando se entrega y testimonia”.
Segunda sesión: Un amor que nos apremia
La tarde estuvo encabezada por la Sra. Clara Macías, quien con mucha fuerza y dinamismo interpeló a los participantes a vivir su fe con convicción. Clara empezó su conferencia preguntando a los participantes si el amor de Cristo los apremiaba, enfatizando que a Pablo sí, “su corazón estaba lleno de Cristo. En este auditorio está la fuerza viva de la Iglesia, nosotros cómo Pablo estamos llamados a perder el juicio por Dios, la pregunta para ustedes es ¿Por quién viven?”.
Macías hizo un recorrido por los diferentes falsos patrones que el mundo nos propone seguir, y evidenció la grave crisis por la que las familias, la religión y la sociedad atraviesan. Explicando ampliamente la dañina “ideología del género” que el mundo ha introducido en la sociedad. “Por eso el grito de San Pablo, ‘el amor de Cristo nos apremia’, se hace urgente hoy, Cristo te necesita, allá afuera apremia tu presencia, no puedes ser mediocre, la Iglesia necesita testigos. Anunciar lo que tú ya conoces, la gente necesita saber que nadie más los ama como los ama Cristo” dijo Clara al culminar su ponencia, recibiendo una gran acogida de los asistentes.
La última plática del día estuvo a cargo de Abraham Morales, Director Asociado del Ministerio Hispano, quien desarrolló el taller “¿Apóstol yo?”. Abraham inició su ponencia señalando que “la vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado”, haciendo un recorrido de lo que significa ser apóstol hoy de acuerdo a las enseñanzas del apóstol por excelencia.
“San Pablo nos enseña, dijo Abraham, a crear puentes y no islas, Cristo nos necesita para estar en contacto con el mundo, a ser los mediadores para que nuestros demás hermanos hispanos se encuentren con Él. Por lo tanto, el apóstol de hoy en Estados Unidos no puede ser gente que se aísla, necesitamos apóstoles bilingües y biculturales, ser parte de las dos culturas sin perder identidad, ese es el apóstol moderno”.
Para muchos de los participantes, la Conferencia no sólo fue una ocasión para formarse y crecer en la fe sino además una oportunidad para llenarse de nuevas energías y encender sus corazones con el ardor apostólico del Apóstol Pablo.
Neyda Navarrete de la parroquia Saint Pius X, Aurora, viene por segunda vez a la conferencia y se quedó muy impactada por la conferencia de Clara Macías, “después de escucharla quiero vivir con convicción y hacer algo para cambiar mi vida y mi familia” señaló la participante. Por su parte, Juan Antonio García de la parroquia Queen of Peace, quien participa por primera vez en esta conferencia, señaló que vino animado por los conferencistas y la invitación que les hicieron en la parroquia y que no se arrepiente de haber venido, “ahora sé que tengo que ponerme a trabajar, pues ¡hay de nosotros si no llevamos a las demás personas todo lo que hemos aprendido hoy”.