Seducido por el amor de Cristo
Abram León se descubre así y es movido por ese amor que sirve a Dios a través del Movimiento de la Renovación Carismática
Abram León es coordinador del Movimiento de la Renovación Carismática desde el pasado mes de julio, fecha en la que se incorporó dicha posición a la Oficina del Ministerio Hispano. Desde entonces Abram ha encontrado un lugar donde poder servir al Señor a tiempo completo y así desde su sencillez darle gloria día tras día. El Pueblo Católico presenta en esta edición algunos detalles de la vida de este gentil hombre que viene coordinando al movimiento más grande de la Arquidiócesis de Denver.
Por Lara Montoya

Abram nació en la ciudad de Celaya del estado de Guanajuato México y creció en el pueblo de “Cañada de Caracheo” hasta la edad de 14 años. Abram recuerda su infancia como una etapa muy hermosa pero muy corta, pues muy pronto él y su hermano mayor tuvieron que salir a trabajar para ayudar a su numerosa familia.
Este joven líder nos compartió que una de las cosas que atesora en su corazón como el recuerdo más hermoso de su niñez, es la única vez que su padre jugo con él y lo cargo en su espalda. Su papá, según nos cuenta, pasó gran parte de su vida como bracero en Estados Unidos, un día hace 24 años, Abram decidió acompañarlo en uno de sus viajes, desde entonces vive en este país.
Durante todo este tiempo, Abram ha recorrido diferentes trabajos como los campos de cultivo y la construcción, desempeñándose como albañil los últimos 14 años de su vida hasta antes de ser coordinador de la Renovación Carismática.
Abram se casó con Josefa León, una paisana suya y una gran mujer, cómo él la describe, con la que tiene seis hijos: Abraham de19 años, ahora estudiante de ingeniería en la universidad de Boulder, Julián de17 años, quien está a punto de terminar la secundaria, Erika de13 años, Daniela de 9 años, ambas estudiantes de la escuela católica Saint James, Gabriela de 8 años, una niña especial que nació con el síndrome de down y esta en segundo grado de primaria y Noemí de 2 años.
Su vida cómo el la describe, es muy sencilla, sin embargo experimentó un gran cambio al encontrarse profundamente con el Señor Jesús hace cinco años a través de la Renovación Carismática. “Puedo decir que estos cinco años son los más hermosos de mi vida, señala Abram, Jesús de Nazaret me sedujo en este movimiento, me encontró y nos encontramos y ¿quien puede Resistirse a la mirada de Jesús? Solo puedo decir que gracias a Dios, por medio de la Renovación Carismática el rumbo de mi vida y el de mi familia, han cambiado poco a poco. He descubierto lo que el hijo prodigo descubrió al Regresar a la casa del Padre: que el padre nunca dejo de Amarle. Por eso estoy en este movimiento, por que fue a través de él que experimente el Amor incondicional de Dios Padre, manifestado en Cristo Jesús. Cuando yo también pase derrochando los bienes Recibidos en mi bautismo, llevando una vida desordenada, fue esta buena noticia de Jesús la que ha hecho el cambio en mi vida y en la de mi familia ‘Pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido’”, señala el líder hispano.
Aunque Abram confiesa que por mucho tiempo se resistió a servir en la Iglesia pensando que eso era una pérdida de tiempo, ahora ha descubierto que dando es cuando de verdad recibe y que esto le produce tal alegría que hace suyas las palabras del Salmista “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”. Y entiende que es por medio del servicio que puede dar gracias a Dios. “Ser coordinador de la Renovación ha sido para mí una experiencia de Dios-dice el líder - comparto lo que soy, lo que Dios me ha dado, aporto mi grano de arena desde mis propias debilidades y mis esfuerzos para que brille y resalte la grandeza de Jesús y estoy contento con este trabajo, pues es un gozo servir al pueblo de Dios en este gran movimiento que es la Renovación Carismática Católica, donde conocí y experimente una nueva espiritualidad para la gloria de Dios Padre”.
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