
Día de San Valentín, breves reparos
En realidad nos hemos olvidado quien fue el santo
Por Gonzalo Banda Lazarte (*)
Yo soy un escéptico del Valentin´s Day. No lo celebro, ni lo censuro, simplemente tengo algunos reparos. Este año lo pasaré sin novia, lo cual constituye de por sí un desafío épico a lo brave heart, pues desde hace más o menos una semana he sido bombardeado cruentamente de propagandas coloridas que ofrecen glamorosos arreglos de flores que incluyen ositos con ojos hipnotizadores que te garantizan un repentino ataque de ternura en la novia, viajes pagados por una tarjeta de papá que prometen el romance perfecto en Paris caminando bajo la Tour Eiffel mientras resuena una melodía de François Cabrel, e incluso para los más pobres está siempre la opción de un concierto o un paseo por el centro de la ciudad, total, romance es romance.
La agresión consumista es totalizante, incluye la infantería de mentiras de TV, en especial ese tipo de comerciales donde el chocolate tras una mágica “alquimia potteriana”, se convierte en la piedra filosofal del amor, ojalá fuese así, para que todos mis amigos con unos kilitos de más, amantes del cacao y los helados, pudiesen ser los hombres más felices de la tierra. Cómo olvidar, las revistas con anuncios de empresas coupple makers, que con desfachatez se dedican a conseguirte la pareja que tanto has anhelado (dura manera de ganar dinero con la soledad de personas que han pasado los cuarenta).
Y ni qué decir de los heroicos himnos de las radios románticas, cuya filosofía muy profunda nos empapa de miel y de Arjona el rostro, recordándonos cuán afortunados somos al no escucharlas. En fin, todo cuánto se mueve, respira, camina, está al servicio irresistible de la compra y la venta de la causa menos negociable que existe, el amor.
Pero vamos a nuestro asunto. San Valentín fue un santo cristiano, que es cierto ayudaba a los novios a contraer matrimonio, pero en un tiempo de persecución a muerte cuando ser cristiano se pagaba letalmente. Hoy San Valentín casi es un desconocido, una especie de nombre refundido entre tantos otros, que se pronuncian sin conocer y que ha sido ingerido vorazmente por la publicidad. Qué pena por el santo. Decíamos que teníamos otros reparos al 14 de febrero. Tras el reparo consumista, tenemos el reparo del olvido, llamamos reparo del olvido al que San Valentín garantiza como “over time”, un tiempo extra, para aquellas relaciones moribundas.
He escuchado muchas confidencias relacionadas con el temor a la soledad, incapacidad de valerse por uno mismo, fragilidad afectiva, entre tantas otras.
Muchas terminan siempre en un capítulo agudo de odio y resentimiento o con algún que otro consuelo temporal que a decir de un buen amigo es siempre nuevo, y lo nuevo no siempre es lo mejor, pero ojo, es nuevo y nadie lo puede descalificar.
Sin embargo, creo que la soledad no debe causar tanto pavor, es en la soledad donde mejor se enfrentan los complejos, donde mejor se vislumbran las debilidades. De dónde tanto pánico a la soledad, si ella nos garantiza que cuando llegue el momento de entregar el corazón, se entregará uno forjado en un crisol maduro y sereno.
Todos estos reparos me llevan a la siguiente conclusión. San Valentín para el común de los mortales, debe ser un día continuado durante todos los días del año, el amor y la amistad, son cosa de todos los días, requieren un cuidado atento de tiempo completo, y no un breve lapso delirante contaminado por los ardides comerciales y afectuosos de la publicidad. La verdad es más sencilla. El amor es sencillo, como lo recuerda San Pablo en esa oración tan hermosa: "El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se ufana.
No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo".
* Gonzalo Banda es Director del Centro de Estudios Católicos (C.E.C.) En Arequipa –Perú y escribe en el blog “Desde el horizonte” http://desdeelhorizonte.blogspot.com/