
Haciendo el trabajo del Señor
Hay que tener el celo y el valor de vivir lo que decimos
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.
La columna del Arzobispo de esta semana es una adaptación de su conferencia programada para el 7 de Febrero a la Sociedad Juan Pablo II en Irlanda.
La gente dice a veces que estamos viviendo en una era “post-cristiana”. Eso supuestamente describe el hecho de que las naciones occidentales han abandonado o significativamente o despreciado su herencia cristiana en las últimas décadas. Pero nuestra era “post-cristiana” realmente se asemeja mucho a la era pre-cristiana. Los signos de los tiempos en nuestro mundo desarrollado, moral, intelectual y espiritual e incluso demográficamente, son muy similares al mundo de los tiempos de la encarnación.
Lo cierto es que los desafíos que enfrentamos los católicos hoy se parecen mucho a los que enfrentaron los primeros cristianos. Nos ayuda a tener un poco de perspectiva de cómo ellos evangelizaron su cultura. Ellos realizaron tan buen trabajo que en 400 años el cristianismo se convirtió en la religión dominante del mundo y en los cimientos de la civilización occidental.
Rodney Stark, el sociólogo de Baylor University es agnóstico. No es un cristiano. Sin embargo, se sintió cuestionado por dos preguntas clave. ¿Cómo tuvo éxito el cristianismo? ¿Cómo fue capaz de lograr tanto tan rápido? En su libro “The Rise of Christianity”, se concentra sólo en los hechos que puede verificar. Y concluye que el éxito cristiano surgió de dos factores: primero, la doctrina cristiana y segundo, la gente que fue fiel a esa doctrina. Stark escribe que “un factor esencial en el éxito de la religión (cristiana) fue que los cristianos creían…y fue la manera como esas doctrinas tomaron forma física, la manera como dirigieron acciones organizacionales y conductas individuales que llevaron al surgimiento del cristianismo”.
Podemos decirlo con otras palabras: la Iglesia, a través de los apóstoles y sus sucesores predicaron el Evangelio de Jesucristo. La gente creyó en ese Evangelio. Pero los primeros cristianos no sólo estuvieron de a cuerdo con un conjunto de ideas. Creer en el Evangelio significó cambiar completamente su manera de pensar y de vivir. Fue una transformación radical, tan radical que no pudieron seguir viviendo como el resto de personas alrededor de ellos.
Los primeros cristianos comprendieron que eran miembros de una nueva familia universal de Dios más importante que cualquier idioma o frontera nacional. Ellos vieron la cultura que les rodaba a pesar de toda su grandeza y poder, como una cultura de la desesperanza, una sociedad que se estaba matando lentamente a sí misma. De hecho cuando leemos, literatura cristiana primitiva, temas como el adulterio y el aborto son frecuentemente descritos como el “camino de la muerte” o “el camino del demonio”.
Este es el centro del asunto: si el mundo de la Roma pagana y de los Cesares pudo ser ganada para Jesucristo, nosotros podemos hacer lo mismo hoy, pero exige el celo y el valor de vivir lo que decimos que creemos.
Dios nos creó a cada uno. Cada uno de nosotros es importante. Cada uno de nosotros tiene la vocación de ser un misionero de Jesucristo donde vive, trabaja y vota. Cada uno de nosotros está llamado a llevar la verdad cristiana al debate público, a ser vigoroso y no tener vergüenza de nuestra presencia católica en nuestra sociedad y de ser levadura en la vida pública de nuestra nación. Esta tarea tiene que comenzar hoy, ahora mismo, entre el pueblo que Jesús llamó para ser sus discípulos y amigos; en otras palabras, tú y yo, hombres y mujeres católicos de cada día, el Pueblo de Dios. Todos nosotros tenemos ya la capacidad de hacer la diferencia en el mundo por virtud de nuestro Bautismo. Ahora necesitamos actuar de acuerdo a él. Ahora necesitamos vivirlo. Así que recemos y animémonos mutuamente y realicemos la obra del Señor.
Como parte de la formación y renovación permanente de los adultos, el Arzobispo Chaput anima intensamente a padres de familia, párrocos, catequistas y otros ministros de la pastoral de la arquidiócesis a participar de la Conferencia Viviendo la Fe Católica del 2009, bajo el tema “¡Vive con convicción!” del 27 al 28 de Febrero en Denver.