
Nuevo Sacerdote mexicano para la Arquidiócesis de Denver
Padre Miguel Ángel Enriquez será Vice-párroco en Saint Pius X
Bajo la mirada de la guardia de honor de los Caballeros de Colón y acompañado por el repicar de las campanas de la Basílica Catedral Immaculate Conception, el entonces diácono Miguel Ángel Enríquez fue ordenado sacerdote el pasado 13 de diciembre. El nuevo sacerdote nació en la ciudad de Guadalajara México y realizó sus estudios en el Seminario Teológico, St. John Vianney en Denver.
La Misa Solemne contó con la participación de cerca de 500 personas, entre las que se encontraban sacerdotes, diáconos, seminaristas, familiares y amigos, muchos de ellos de la parroquia Saint Pius X, en la que el nuevo sacerdote servía como diácono y volverá como Vice párroco.
Monseñor Carlos J. Chaput. O.F.M. Cap., Arzobispo de Denver presidió la celebración Eucarística, la misma que fue concelebrada por el Obispo Auxiliar de Denver, James D. Conley, y numerosos sacerdotes de la arquidiócesis.
En su homilía, el Arzobispo Chaput resaltó una frase de la lectura Bíblica del Libro del profeta Isaías: “El Espíritu de Dios está sobre mi, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos”. Y dirigiéndose al entonces diácono Enriquez, el prelado señaló que “una parte de esta ceremonia de ordenación es la unción con aceite. En Hebreo, la palabra que se utiliza para ungir a alguien es ‘Mesías’. Ser ungido significa ser marcado para predicar el Evangelio, predicar la verdadera libertad que Dios quiere que nosotros disfrutemos y consolar a aquellos que están de luto para darles esperanza”.
Luego de la homilía, el entonces diácono Enriquez profesó de rodillas obediencia al Arzobispo, mientras el oficio del sacerdocio se le era dado. En seguida el Arzobispo Charles ungió las manos del nuevo sacerdote diciendo, “que el Señor Jesucristo quien el Padre ungió y el Espíritu Santo fortaleció, te protejan y te mantengan para que santifiques al pueblo cristiano y ofrezcas el sacrificio a Dios”.
Al final de la ceremonia el Arzobispo Chaput expresó su gratitud a todos los presentes, reconociendo de modo particular al numeroso grupo de parroquianos de Saint Pius X. Monseñor Charles agradeció también a la familia del Padre Enriquez, recalcando que “Nosotros aprendemos al lado de nuestros padres cómo amarnos los unos a los otros y cómo amar a Dios. Le damos gracias al Señor por el don del Padre Miguel y le pedimos que nos bendiga con muchas vocaciones al sacerdocio, diaconado y a la vida religiosa”.
* Esta noticia pudo ser escrita gracias a la cobertura que realizó John Gleason, redactor del Denver Catholic Register.