Navidad: Espiritualidad y Tradiciones Culturales Hispanas
La Fiesta de Navidad es la esperanza en los corazones de los hombres
Por la Dra. Yolanda Barrera (*)
El advenimiento de la época Navideña propicia una reflexión sobre el sentido que esta hermosa estación y sus tradiciones tienen en nuestras vidas. ¿Cómo podemos celebrarla en forma más profunda para el cuerpo y el alma, y así hallar y mantener su verdadero significado en nuestras vidas?
Durante siglos, la Navidad ha mantenido su carácter religioso. Las familias se reunían en la Iglesia o en torno del pesebre a conmemorar la Natividad de Jesús; para recibir con júbilo el regalo más preciado de Dios Padre: su Hijo Jesucristo, quien trajo el amor, la luz y la reconciliación al mundo. La Navidad simboliza una fiesta de bendiciones para el mundo y en especial para todas las familias. Es por ello que la Navidad es la gran fiesta de la alegría, del gozo perfecto.
Etimológicamente la palabra Navidad proviene del latín Nativitate, que significa: “Nacimiento de la vida para ti”.
Lamentablemente, con el paso de los años la Navidad ha adquirido un carácter más comercial. El intenso trajín de las compras y los regalos, las decoraciones de casa y negocios, las reuniones de fin de año, etc., pueden obscurecer el sentido espiritual de la Navidad y desenfocarla del ámbito familiar.
Por ello es importante que las familias hagan una tregua en su vida para reunirse en amor y compartir fraternalmente, dejando de lado rencillas y problemas; reflexionando cómo y en qué formas Jesús se ha manifestado en cada miembro de la familia. Cómo cada miembro -ha sido un regalo para el otro.
Para la comunidad latina, el sentido religioso y la alegría están muy presentes durante la época navideña. Compartimos como muchos otros países, el profundo sentido espiritual durante la Navidad así como costumbres, rituales y tradiciones especificas de la época: rezamos con fervor y devoción en la Iglesia y en la casa, “vestimos” el árbol de navidad y el pesebre, enviamos tarjetas navideñas llenas de afecto y buenos deseos, decoramos la casa, nos reunimos con familiares y amigos, obsequiamos presentes, y disfrutamos de la comida y bebidas típicas en esta época del año.
Costumbres y Tradiciones Espirituales
Muchos autores resaltan el poder y beneficio emocional y espiritual que brindan las tradiciones espirituales y culturales. Estas costumbres son ceremonias sagradas plenas de significado que tienen la invaluable función de conectarnos con nuestro ser interior, con nuestras raíces, con la comunidad y con lo sagrado en nuestras vidas. El hecho de “recrear” tradiciones y costumbres de nuestro país de origen por ejemplo, representa transportar momentáneamente al aquí, el espacio cultural conocido; hacer presente lo ausente. Estas tradiciones y costumbres re-creativas ayudan simbólicamente a reestablecer lazos con lo sagrado, con “la tierra perdida,” transformando el nuevo ámbito cultural y social en que vive el inmigrante, en lugares más familiares, menos extraños. Estas tradiciones y costumbres tienen mucho que ver con nuestra habilidad de adaptarnos al cambio pero también de mantener suficiente continuidad con nuestra espiritualidad y nuestra cultura de origen, para mantener “un sentido de coherencia”, con el pasado, el presente y el futuro.
En la tradición latina, la medianoche del 24, la Nochebuena se espera en familia, en medio de alegría, oración, villancicos, comida, bebida y fuegos artificiales. Algunos rituales tradicionales que se celebran con pequeñas variaciones en diversos países latinoamericanos son: la Misa de Gallo, las Posadas y Novenas Navideñas que se rezan diariamente del 16 al 24 de Diciembre. Las Posadas es una fiesta de familia con profundo sentido religioso, para compartir con los vecinos cánticos religiosos, las “pastorelas”, los aguinaldos y la piñata para los niños. La Novena consiste en reuniones familiares alrededor del pesebre, en la que oran y entonan villancicos ante la espera del Reconciliador. Como las posadas, invitan a una reflexión profunda mientras recuerdan las nueve etapas del trayecto de la Virgen María y San José durante su viaje a empadronarse a Belén y el nacimiento del Niño Jesús. Otras tradiciones navideñas incluyen representar el Nacimiento del Niño o Pesebre, el pino de Navidad con la estrella de David en la copa , los juegos de aguinaldos, y “la parada” o “Pase del niño Dios” : una procesión en medio de música, comparsas y villancicos con el Niño Jesús a la cabeza.
La Navidad trae recuerdos…
Dentro de este contexto familiar y festivo, la alegría, como también la nostalgia y depresión son sentimientos comunes en la temporada navideña. Para muchos inmigrantes sin familiares presentes, es común la sensación de sentirse solos, de extrañar las tradiciones y costumbres navideñas de su país, añorar a los seres queridos que están lejos o que han perdido. Otros, pueden estar pasando por situaciones adversas como separaciones familiares, dificultades económicas o legales o problemas de salud. En estas situaciones, permítase pasar su tiempo con personas o en actividades que nutran su vida y le ayuden a restaurar su espíritu y mantener viva su fe
La Fe y la Oración : central en la vida del Hispano
Para el inmigrante Latino creyente, la fe y la participación en la vida de la Iglesia católica, constituyen el más significativo apoyo espiritual en momentos aciagos. Por medio de ellas, mantenemos un sentido de identidad, de conexión, de continuidad y de pertenencia; mantenemos viva la convicción de la presencia de Dios en nuestras vidas, y esa vivencia es fuente de alegría, de esperanza y plenitud. Adicionalmente, la vida en comunidad nos proporciona un sentido de pertenencia, de “estar en familia”. Esa conexión con lo sagrado de nuestra vida, toca el corazón mismo de nuestra existencia, el significado esencial, el propósito y valor de la vida misma; este contexto de significado nos permite poner las cosas en perspectiva y darle un sentido más profundo tanto a la alegría, como a la nostalgia y el dolor. El sabernos amados por Dios y que “a pesar de todo”, Él cuida de nosotros, compartiéndonos en cada Navidad el más hermoso regalo: su Hijo. Él es fuente de fortaleza en nuestras horas más oscuras. Así estamos en camino de recuperar nuestra alegría interior, ya que esta no depende de las circunstancias en que nos hallemos. Aún en medio del dolor, conservamos una alegría profunda, un tranquilo gozo que refleja un estado de fe, de esperanza, de plenitud espiritual.
Permitámonos recogernos en silencio interior en medio del frenesí navideño, para recibir a Jesús en nuestro corazón con la misma reverencia y la misma ternura de la Virgen María, y mantenerlo vivo en nuestra vida.
¡Paz, Esperanza y Reconciliación para todos!
*La Dra. Yolanda Barrera, tiene una Maestría en Psicología clínica y un Doctorado en Psicología de la Universidad de Denver, con especialización en Pareja y Familia y Cultura Latina. Tiene más de 12 años de entrenamiento y experiencia trabajando con distintas instituciones y comunidades Hispanas a nivel local e internacional. Actualmente presta asesoría y servicios psicológicos en su Práctica privada en Denver.
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