Las palabras de Guadalupe
Este 12 de Diciembre recordemos que nuestra fe se vive cada día
Por Luis Soto
De nueva cuenta llegamos a la etapa del año en donde celebramos a nuestra Madre, especialmente en su advocación de María de Guadalupe. Sin duda es una fiesta con gran sabor y nostalgia de nuestra tierra. Pero también puede y debe dejarnos algunas enseñanzas. Cada año, yo reflexiono en las palabras de Guadalupe a San Juan Diego como una manera de evaluar mi propia vida. Lo comparto con ustedes.
Lo primero que María le pregunta a San Juan Diego, el primer día de su aparición, el día 9 de diciembre de 1531, día en que celebramos a San Juan Diego, es una pregunta que podría parecer muy simple: “Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?" Juan Diego está maravillado por lo que ve, por lo que escucha, por lo que huele, que piensa estar en el cielo. Camina de prisa pues tiene muchas cosas que hacer. Pero María lo detiene con voz maternal y con una pregunta muy sencilla, ¿A dónde vas? Lo hace volver atrás y recapitular lo que está haciendo y ha hecho.
Una pregunta que vale la pena que nos la preguntemos a nosotros mismos año con año o quizá con más frecuencia. ¿A dónde estamos llevando nuestras vidas? Quizá estamos pasando por dificultades económicas, o quizá más bien estamos viviendo en abundancia. Probablemente sufrimos por la pérdida de un ser querido o quizá más bien gozamos con la llegada de un nuevo ser a nuestras vidas.
La pregunta es la misma, ¿A dónde vas? ¿Buscas a fin de cuentas en todo lo que haces a Dios y su voluntad? ¿Tienes a Dios como tu meta? ¿Es con Él a dónde quieres ir? Este 12 de diciembre pues, cuando vayas a celebrar la fiesta de nuestra Madre de Guadalupe, lo primero que tienes que responderle, no a mí o nadie más, sino a Ella, es ¿A dónde vas?
María pregunta muchas cosas a San Juan Diego y son preguntas para las cuales San Juan Diego, y todos nosotros, deberíamos tener ya una respuesta y más bien nuestra Madre quiere que recordemos esa respuesta que ya sabemos. Una segunda pregunta que María de Guadalupe le hace a San Juan Diego es: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” Es la pregunta o frase que más conocemos de nuestra Virgencita morena de Guadalupe.
Nos sentimos orgullosos que nos lo haya recordado a través de San Juan Diego. Pero para este 12 de diciembre te invito a reflexionar. Después de haberle respondido a dónde vas, contestémosle, ¿estamos conscientes que tenemos una madre en el cielo? ¿Nos acordamos de Dios todos los días de nuestra vida o sólo en las fiestas?
Nuestra madre María siempre esta allí, nuestro Padre siempre esta allí, pero, ¿nosotros lo hacemos realidad? ¿Somos conscientes de su presencia y nos acordamos de eso cada día? Este 12 de diciembre es un buen día para recordarnos que nuestra fe no es algo que se vive cada año, sino día a día. Sabemos y debemos vivir como hijos que tienen una madre en Guadalupe y como hijos que tienen un redentor en Jesucristo. Su pregunta, nos ayuda también a pensar y a preguntarnos en estas fechas: ¿para qué buscas tanto la felicidad en cosas y acciones que no dan felicidad? ¿Para qué preguntas y dudas? ¿No está ella aquí, nuestra Madre?
Ya le hemos respondido a nuestra Madre a donde vamos con nuestra vida, ya le hemos también respondido que creemos que es nuestra Madre y que siempre la tendremos en cuenta. Ahora es momento de escuchar su palabra final.
Si hemos sido personas que platicamos a Dios nuestros planes, que le decimos a donde vamos; que sabemos que tenemos una fe y la vivimos; entonces María nos dirá las bellísimas palabras que dijo a San Juan Diego: “Tú eres mi embajador, muy digno de confianza”. Si vivimos una vida dirigida hacia Dios y en su constante presencia, sabiendo que tenemos una fe y una razón para vivir y caminar, Dios nos dirá junto con María, “tú eres mi embajador, digno de confianza”.
Ser embajador no es pequeña cosa. El embajador de un país, representa a ese país en una tierra extranjera. Pues bien, somos sus embajadores, representamos el amor de nuestra Iglesia y el amor de Dios y nuestra madre María de Guadalupe en cada momento de nuestra vida. Cuando nos ven y escuchan, deben ver y escuchar al mismo Jesucristo y a la misma María de Guadalupe. No sólo somos sus embajadores, sino sus embajadores muy dignos de confianza. A veces pensamos que la mayor buena noticia es creer en Dios, pero tan grande como esa verdad es saber que Dios cree en nosotros, confía en nosotros, nos considera dignos de su confianza, como para darnos la vida y bendecirnos.
Este 12 de diciembre y alrededor de estas fiestas navideñas, acordémonos de estas tres frases de nuestra Señora. Recordemos que este es un tiempo para preguntarnos a dónde vamos, si sabemos y tenemos presente que ella es nuestra Madre y si vivimos de acuerdo a la misión que se nos ha encomendado, ser sus embajadores, muy dignos de confianza.
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