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April 11, 2001

 

Cardenal colombiano pide tregua por Semana Santa ante situación de violencia

El Arzobispo de Bogotá, Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, pidió a los grupos armados declarar una tregua por Semana Santa y prorrogarla indefinidamente.

En declaraciones a los periodistas, el Cardenal Rubiano dirigió un llamado especial a los grupos guerrilleros y parami-litares del país explicando que un alto al fuego "devolvería al país lo que ha perdido, su serenidad, su tranquilidad y el respeto por la vida".

El Purpurado afirmó que confía en que esa tregua se declare "no solamente en Semana Santa sino siempre", porque los colombianos "no nos podemos seguir matando".

El Cardenal Rubiano subrayó que urge "recurrir a la inteligencia, capacidad y voluntad (de los ciudadanos de Colombia) para ver cómo se reconstruye este país".

El Arzobispo hizo este llamado cuando en la zona neutral de las selvas del sur del país, los embajadores e integrantes de la Comisión Facilitadora en el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y delegados del gobierno se reúnen con los negociadores rebeldes.

La propuesta, efectuada en declaraciones a periodistas, va dirigida a las principales guerrillas del país, las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la más importante organización paramilitar del país.

El negociador del go-bierno, Alfonso López Caballero, se sumó al pedido del Purpurado y afirmó que una eventual tregua sería muy positiva para Colombia.

Por su parte, el presidente de la Dirección Nacional Liberal, Luis Guillermo Vélez, consi-deró conveniente la pro-puesta pero advirtió que "esa tregua sería bienvenida por un lado, porque sirve para que los actores que generan violencia tomen un descanso y la sociedad descanse de sus agresiones, pero por otro, es negativa, porque cuando se levanta se presenta un baño de sangre".

Cuaresma, camino hacia la Pascua

"Lo que Agustín decía de su ministerio episcopal, vale también para el servicio presbiteral: «Si me asusta lo que soy para vosotros, me consuela lo que soy con vosotros. Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano [...]. Lo primero comporta un peligro, lo segundo una salvación» (Sermón 340, 1). Es hermoso poder confesar nuestros pecados, y sentir como un bálsamo la palabra que nos inunda de misericordia y nos vuelve a poner en camino. Sólo quien ha sentido la ternura del abrazo del Padre, como lo describe el Evangelio en la parábola del hijo pródigo —«se echó a su cuello y le besó efusivamente» (Lc 15, 20)— puede transmitir a los demás el mismo calor, cuando de destinatarrio del perdón pasa a ser su ministro".

Su Santidad Juan Pablo II

Carta a los Sacerdotes del mundo,

Jueves Santo 2001

 


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