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November 23 , 2000

 

Apóstol de la Nueva Evangelización, Germán Doig, parte a la Casa Paterna

En el marco de un profundo dolor y esperanza cristiana, expresión de la dinámica "dolor-alegría" de la pedagogía divina, miles de miembros de la Familia Sodálite despidieron el cuerpo del laico consagrado peruano, Germán Doig Klinge, Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana, quien partiera a la casa del Padre el pasado 13 de febrero.

Decenas de sacerdotes, entre sodálites y amigos de la Arquidiócesis de Lima y las diócesis vecinas, concelebraron la Liturgia Eucarística que presidió el P. Jaime Baertl, primer sacerdote sodálite y -como él mismo testimonió- uno de los primeros frutos del celo apostólico de Germán.

P. Baertl recordó en la homilía cómo la temprana partida a la Casa del Padre de Germán hacía a toda la comunidad participar de la pregunta de la Virgen "¿Cómo va a ser esto?", ya que el tránsito del "mejor de entre nosotros" se producía en un momento especialmente bendecido por el crecimiento del Sodalicio y del Movimiento, que Germán tanto impulsó. Asimismo, destacó también el testimonio ejemplar con que Germán Doig vivió la frase paulina que invita a "gastarse y desgastarse" anunciando el Evangelio.

Al concluir el largo y recogido momento de la Comunión, el Fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, Don Luis Fernando Figari, compartió con los presentes sus reflexiones sobre la partida de Germán. "La fe que compartimos me impulsa a la más honda alegría por él, que está gozando de la participación plena en Dios Comunión de Amor. La confianza en el Altísimo y en sus planes me llevan a la convicción jubilosa de que Germán, que tanto ha amado a la Santísima Virgen, se encuentra hoy amparado con inenarrables ternuras por la Madre". El Fundador recordó que "la pedagogía de la alegría-dolor se encuentra también presente aquí. La fragilidad humana me hace sentir hondamente su ausencia en este terreno peregrinar"; y que en este marco, "una vez más, Germán, el mejor entre nosotros, nos da una lección con su partida. La alegría nutrida por la fe y la esperanza, y el dolor de su tránsito que deja un inmenso vacío. Con esa lección nos invita desde la esperanza, que tan ejemplarmente vivió y testimonió con una admirable constancia, a reconocer con abnegación el Plan de Dios y los misteriosos caminos por los cuales se desarrolla". "Germán consagró su vida en el Sodalitium Christianae Vitae", explicó también el Fundador; y recordó que Germán fue "preclaro miembro de la generación fundacional". "Él llevó altas y fundamentales responsabilidades en lo que el Sodalitium ha venido a ser. Sus alegrías y gozos por cada paso en que los dones de Dios tocaban a la comunidad han ido jalonando su vida. Más aún, cabría decir que Germán en su vida y obrar es un sodálite desplegándose", dijo el Fundador.

"Al mirarlo -agregó- se ve una vida sodálite. Él lo aspiraba así con todo su ser, y hoy como Fundador lo puedo decir con toda claridad. Todo su actuar expresaba el estilo sodálite de un modo ejemplar, modélico. Por eso es que sin ambages puedo decir que él ha sido el mejor entre nosotros".

En Denver, Monseñor Samuel Aquila, Rector del Seminario San Juan María Vianney de la Arquidiócesis de Denver (Estados Unidos), tuvo la oportunidad de conocer a Germán Doig, de quien dijo "Dios tenía otros planes para Germán, en quien encontraba siempre una auténtica alegría cristiana. El fue un santo varón auténticamente humilde, que reflejaba perfectamente los carismas del Sodalicio y que vivió fielmente el Evangelio de Jesucristo y nuestra fe Católica. Este es un día triste no solamente para el Fundador y los sodálites, sino para todos los que lo conocimos".

 


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